"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

miércoles, 11 de julio de 2007

Investigación espacial en nuestra vida diaria

Cada vez que se hacen públicas las millonarias inversiones en nuestra aventura espacial surgen voces críticas, nacidas de la demagogia o del desconocimiento, que alzan la voz contra un gasto que piensan exagerado e inútil. Para muchos es tirar el dinero. En nuestro día a día no somos conscientes de que vivimos rodeados de productos nacidos para el espacio.

Podemos empezar el análisis con la rentabilidad económica. Diversos estudios apuntan que por cada dólar invertido por EEUU en la carrera espacial, han obtenido tres gracias a los productos patentados en su investigación. Aun hay muchos que no quieren enterarse de las bondades de la inversión (no gasto) en I+D. Son inversiones a largo plazo, y pocos miran más allá de unos pocos meses.

El segundo punto, impagable para los amantes de la ciencia, del saber, del avance tecnológico, de la innata curiosidad humana, es el conocimiento de nuestro entorno, del inmenso escenario en el que vivimos. Supongo que pocos, fuera del mundo académico y teórico, saben qué es un pulsar o dónde está la nube de Oort. Los agujeros negros, exoplanetas o estrellas de neutrones les parecen temas de ciencia ficción. Es difícil hacer ver que ese universo es en el que estamos inmersos todos, en el que transcurre toda nuestra vida a merced de sus leyes, que tan real es un agujero negro o un asteroide como el monitor que estás mirando ahora mismo.

Por último, los beneficios que disfrutamos en nuestra vida diaria gracias a la investigación espacial son realmente sorprendentes. Algunos tan sencillos como el film transparente para congelar o el papel de aluminio. Gracias al espacio tenemos pañales de usar y tirar, y podemos comunicarnos mediante móviles. En el campo de la medicina los avances han salvado millones de vidas gracias a productos originados en la investigación espacial, como el marcapasos, la cirugía láser, las ecografías. También se han salvado vidas gracias a los detectores de humo. Usamos diariamente los códigos de barras, sin los cuales hacer la compra sería algo muchísimo más lento, además de los beneficios en el manejo de stock para cualquier empresa. Todos los días usamos pasta de dientes o gafas de sol, o productos con velcro o recubiertos por teflón, o herramientas inalámbricas, o el microondas, o los discos compactos y DVDs, también todos ellos productos derivados de la investigación espacial. Eso por no hablar de la navegación GPS o de la televisión vía satélite, de la información meteorológica obtenida por satélites geoestacionarios, o de la información obtenida por toda la enorme flota de satélites de diverso tipo que vuela silenciosa sobre nuestras cabezas: deforestación, riadas, terremotos, niveles de ozono, glaciales, incendios forestales, cosechas, bancos pesqueros, poblaciones marinas a proteger, etc, etc, etc. Sin la investigación espacial no tendríamos un google earth para planificar nuestros viajes y sería imposible mantener en el aire una flota de aviones tan grande como la que hay en cada momento volando, por lo que viajar por el mundo sería algo muchísimo más caro.

Audífonos digitales, bombas cardiacas en miniatura, telas resistentes al fuego, detectores de minas, sistemas de reciclado y purificación de agua. La inmediatez de las noticias se la debemos a la red de satélites de telecomunicaciones, que han convertido el mundo en una aldea global.

La vida moderna sería muy diferente sin los productos que nos están cayendo desde el espacio día a día. Si no continuamos con esta investigación nos estaríamos privando de infinidad de productos que mejorarán nuestra calidad de vida, salvarán infinidad de vidas (quizá la nuestra) y, lo que es peor, quedaremos ciegos a la verdad que se esconde en las estrellas.

martes, 10 de julio de 2007

Premios Thinking Blogger Award

Con un poco de retraso, pero recojo hoy en premio que me ha dado mi buena amiga Blanca como blog que le hace pensar. El Thinking Blogger Award. Aquí lo tenéis, ¡tachaaaaaan!

Lo primero, por supuesto, agradecer a Blanca el premio que tanto me ha ilusionado, ya que mi blog aun no ha cumplido ni un mes de modesta presencia en la blogosfera. Lo segundo, como premiado, me toca dar a mi vez otros cinco premios a los blogs que me hacen pensar. Ardua tarea, pero aquí van mis premiados:

-Dardo por “Kerigma:Civitas”. Este primer premio era obligado, a mi querido amigo conservador que de tantos apuros me ha sacado cuando yo, insensato por naturaleza, me meto en fregados a los que nadie me ha llamado. Posiblemente el blog con mayor nivel literario que yo conozca y, desde luego, el blog del que estoy ideológicamente más cerca.

-Garib por “Blogger en un cubo”. El blogger de los microposts. No le hace falta más, suelta un párrafo y te quedas, ooooooooh, a pensar... Aunque a veces me mete caña política, nos compenetramos mejor cuando hablamos de ciencia.

-Blanca por “Utopía existe”. Especialista en darme una de cal y otra de arena, nuestra abuela bloguera es sin duda la más comprometida que conozco. Desde luego tiene sangre en las venas, y nunca se va a callar su opinión. Su blog es un compromiso con sus ideales, y se expresa como nadie.

Además, voy a dar dos de los premios a dos bloggeros que realmente no me conocen, ya que a pesar de que leo sus entradas con auténtica pasión nunca les he hecho comentarios. Son dos blogs que contribuyen a la divulgación científica de la forma más amena posible. Ahí van:

-Alf por “MalaCiencia”. Interesantísimo blog que engancha como pocos. Tiene una forma muy amena de explicar la ciencia, y suele darle a las entradas un tono de humor que realmente divierte mucho. Para los expertos y para los profanos, altamente recomendable.

-Sergio L. Palacios por “Física en la Ciencia Ficción”. Otro blog científico de lo más entretenido. Dedica las entradas a temas típicos de ciencia ficción, explicando detalladamente qué hay de ciencia y qué de ficción. También tiene su buen toque de humor. Otro especialista en hacer amena y divertida la ciencia. Un lujo.

Me dejo fuera a muchos blogs que leo diariamente y que me encantan, pero solo podía nombrar a cinco. Y dedicar dos de ellos a la ciencia me ha hecho dejar sin premio a amigos que sin duda se lo merecen.

lunes, 9 de julio de 2007

La escala del universo

Nuestra mente difícilmente puede abarcar la verdadera escala del universo. Este video que hoy incrusto aquí, a mí particularmente me estremece. Es simplemente una sucesión de planetas y estrellas todos a la misma escala. Hace que veamos el tamaño real de nuestra pequeña mota de polvo (es optimista llamarla así) en la inmensidad del universo. Y más si tenemos en cuenta que la mayor de las estrellas, que en el video parece espectacular, no es más que un pequeñísimo faro en mitad de la vastedad. Espero que disfrutéis con este video como lo he hecho yo.

viernes, 6 de julio de 2007

La familia humana

Hoy voy a hacer un ejercicio matemático sencillo y curioso. Voy a ir ascendiendo en mi árbol genealógico. Como todos los seres humanos, tengo dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tatarabuelos y así sucesivamente... Como vemos, es una serie de lo más sencilla, 2^n , donde n es el número de generaciones. De esta manera podemos calcular muy fácilmente nuestro número de ascendientes a través de las generaciones. Es decir, a través del tiempo.

Por ejemplo, vayámonos 10 generaciones atrás, a los abuelos de los tatarabuelos de mis tatarabuelos. Aplicando esta sencilla fórmula, veo que está formada por 1024 personas. Si contamos una generación cada 25 años, nos iríamos 250 años atrás. Es decir, allá por 1.750 vivían en el mundo 1024 antepasados míos que con el paso de los años tendrían un descendiente bloguero.

Ahora nos vamos un poco más lejos, 20 generaciones. Operando de la misma manera que antes, obtenemos que tengo aproximadamente un millón de ascendientes pertenecientes a la misma generación. ¡un millón! Y estamos aproximadamente solo en el año 1.500.

En el tercer y último salto que vamos a dar, retrocederemos 30 generaciones para situarnos en el año 1.250, en plena edad media. Aplicando la formulita una vez más, vemos que tenemos más de mil millones de ascendientes pertenecientes a la generación número 30. En esa época, la población mundial no llegaba a 500 millones de habitantes. Con este resultado es evidente que a medida que retrocedemos en el tiempo nuestros antepasados se van entrecruzando, resultando que en apenas 750 años todos tenemos prácticamente los mismos antepasados, todos provenimos de las mismas personas, no tan lejanas. Es decir, que si retrocedemos en el tiempo apenas siete siglos, nos encontramos con que nuestras raíces se extienden por prácticamente todo el mundo. ¿Quién pude presumir de familia, de descender directamente o ser familiar de Alfonso X, de Mendel, de Leonardo Da Vinci o de Trajano? Realmente todos. Todos tenemos sangre castellana, catalana, francesa, india, china, etíope, etc, etc, etc

Todos nosotros tenemos los mismos ascendientes, formamos parte de la misma familia. Nos separa un número despreciable de genes dentro de nuestros cromosomas, un número ínfimo. Visto esto se tornan absolutamente absurdos los localismos, los nacionalismos, las fronteras, las identidades colectivas, pues lo colectivo abarca a toda la humanidad. Todos y cada uno de nosotros somos una misma familia. Pero no en sentido figurado, sino literalmente. Todos estamos emparentados, con raíces mil veces entrelazadas. Y lo mismo pasará con nuestros descendientes. En un futuro, todos nosotros volveremos a estar de nuevo emparentados. Con absoluta certeza puedo decir que Blanca, Animal, Dardo o yo mismo tenemos muchos ascendientes comunes, y tendremos descendientes comunes. Si viviéramos lo suficiente nos reuniríamos para conocer a nuestros tatatatataranietos comunes, sangre de nuestra sangre. Sangre de nuestra sangre, es decir, de toda la humanidad. Cada persona que nos encontramos por la calle, en el parque, el metro, todos los que vemos en la tele o escuchamos por la radio, todos los autores de blogs y compañeros de trabajo son nuestros primos lejanos, y serán consuegros lejanos. Absolutamente todos. La familia humana.

jueves, 5 de julio de 2007

Carnaval: los yesterday

Esta semana dejo aquí un pasodoble de la Chirigota de Juan Carlos Aragón del año 1.999 dedicado a Andalucía. Esta vez es una crítica dura y ácida a la sociedad andaluza. Los carnavales no son solo gracias y bromas, también tiene mucho de crítica social. Y en este caso de autocrítica.

miércoles, 4 de julio de 2007

Meme del ocho

Me lanzó ayer Maripuchi mi primer meme, así que ya estoy dispuesto para estrenarme en este subcapítulo de las bitácoras. Se trata de contar públicamente ocho asuntos que me gustan, ocho aficiones, curiosidades o gustos. Allá van:

1.- Me gusta la lectura. Como a casi todos, así que concretaré un poco más. Me gusta la literatura de divulgación científica, ensayos científicos. Me gusta la literatura de ficción científica (tipo “Contacto”, “Marte Rojo”, o “Cánticos de la Lejana Tierra”), NO me gusta la literatura de ciencia ficción (tipo “”Guerra de las Galaxias”). Me gusta también la novela histórica y antropológica. Me gusta “El Señor de los Anillos”, tanto la novela como la película, y toda la obra de Tolkien. Y como buen seguidor de Tolkien, me gustan los juegos de rol

2.- Me gusta el ajedrez, aunque en los últimos años no lo practico mucho. No se me daba mal del todo, aunque claro, la falta de práctica me ha hecho olvidar todo lo aprendido.

3.- Me gusta la playa. Más que la playa, el mar. En verano, en invierno, de día o de noche. Para pasear, para tostarme, jugar un partidito, un mus, una barbacoa, tomar un café en un chiringuito, ver una puesta de sol...

4.- Me gustan los juegos de ordenador. Sí, me encantan, sobre todo los juegos de estrategia, de simulación, los sociales, los de rol. Me gustan y no tengo tiempo.

5.- Me pierden los gadgets. De todo tipo. MP3, nintendo DS, PDA, marcos digitales, cámaras... cualquier aparatito electrónico para facilitar cualquier labor, o para perder el tiempo.

6.- Un secreto inconfesable: me gusta el scalextric. Tengo kilómetros de pistas y caravanas de coches en el trastero. Rara vez los saco, pero siempre me ha gustado.

7.- Me gustaría dormir más, porque desde que soy padre no puedo dormir más de tres o cuatro horas seguidas. Si no es uno es el otro. ¡Quiero dormir ocho horas!

8.- En la lista tengo que poner una ciudad que me apasiona: Roma. Me gusta pasear por los foros, el palatino, el coliseo, el Panteón, la piazza Navona, la plaza de San Pedro, la basílica, el Vaticano, las catacumbas, la via del corso, la de los foros imperiales, la fontana de trevi, la via de la conciliación, san pietro in vinculis, santa María la Mayor, San Pablo extramuros, la escalera santa, el trastévere, el castillo de Sant Angelo, la isla tiberina, el museo capitolino...

Y sin más, paso a lanzárselo a cuatro personas (que como dice Maripuchi, ocho son excesivos, y además casi no conozco tantos blogueros). A Viajero del Tiempo, para animarle a que siga adelante con su nuevo blog. A Dardo, para cambiar por un día el chip por algo más mundano. A Blanca, nuestra abuela moderna y peleona. Y a Garib, nuestro hombre del sable (¿le gustará el universo de Star Wars?).

Aquí lo dejo!

martes, 3 de julio de 2007

Lectura: “Amalur, del Átomo a la Mente”

Ya va siendo hora de que reserve un pequeño rincón para la lectura, así que ahí dejo la primera referencia, en este caso, como no podía ser de otra manera para empezar, de temática científica. Más bien de humanismo científico, que es lo que realmente me apasiona. Amalur es el nombre con el que los antiguos vascos denominaban a la madre tierra, la divinidad que dio origen al universo, creadora del sol, las estrellas y todos los seres vivos que pueblan nuestro planeta. Le tengo también especial cariño a este libro por el hecho de tenerlo dedicado del puño y letra de sus dos autores, Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martinez.

Este primer libro que voy a recomendar es renacentismo del siglo XXI. Un precioso intento de abarcar todo el camino andado por la materia para formar una mente. ¿Cómo puede la materia inanimada formar una conciencia, unos sentimientos? La ciencia nunca lo ha explicado, y posiblemente nunca lo hará. Es una pregunta cuya respuesta hay que buscarla en la religión, en la fe o en la falta de ella, pues sinceramente creo que nunca una mente podrá comprender su propio funcionamiento. Como dice una famosa cita, no recuerdo de quién “si nuestro cerebro fuera lo suficientemente simple como para que pudiéramos entenderlo, entonces seríamos demasiado tontos como para entenderlo”.

Aunque el subtítulo del libro se antoje a primera vista excesivamente pretencioso, el viaje en el que nos embarcamos al abrirlo es ciertamente apasionante, un viaje desde la base de la materia hasta la formación de una mente. Todo desde un punto de vista científico, con sus logros y sus lagunas. No se encuentran en este libro pretensiones religiosas, únicamente científicas, simplemente explicar de un modo lo más sencillo posible la maravilla que supone que un conjunto de materia compuesta por simples átomos pueda agruparse para formar una conciencia. Para ello explica de forma muy amena el camino que ha recorrido la vida desde que las primeras células, antiquísimos antepasados directos nuestros, aparecieran sobre la tierra.

Autores:

Juan Luís Arsuaga (Madrid, 1954) es sin duda el paleontólogo español más reconocido. Autor de numerosos libros antropológicos como “La Especia Elegida”. Conocido internacionalmente por sus trabajos en los yacimientos pleistocenos de la sierra de Atapuerca, y, sobre todo, por su gran capacidad divulgativa y su pasión por el pasado de la humanidad, nuestro pasado. En 1992, el hallazgo en la Sima de los Huesos de dos cráneos muy completos, además de otros restos, causó gran impacto en la comunidad científica internacional, y el hallazgo, dos años después, del Homo antecessor marcó un hito, porque según Arsuaga se trata del hombre que colonizó Europa hace unos 800.000 años.

Ignacio Martínez es profesor de ciencias Naturales en el Instituto de enseñanza Secundaria Satafi, colaborador del departamento de Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense y miembro, desde 1984, del Equipo de Investigaciones de los Yacimientos Pleistocenos de la sierra de Atapuerca. Asimismo, es autor de numerosos artículos en las más importantes revistas científicas del mundo.

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