"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

jueves, 8 de noviembre de 2007

Un paseo por el universo (parte 1 de 2)

Hoy vamos a empezar un apasionante paseo por el universo. Un paseo partiendo del Sol y terminando en la más lejana de las galaxias. El paseo lo empezaremos en un sistema solar a escala, y lo situaremos en un entorno conocido por todos nosotros, un estadio de fútbol. Muchas veces hemos visto ilustraciones del sistema solar en las que se nos muestran los distintos planetas en sus órbitas alrededor del sol. Todas esas ilustraciones suelen respetar la escala del tamaño de los planetas, pero no sus distancias. Esto se debe a que si se hiciera una ilustración en la que la Tierra midiera, por ejemplo, cinco centímetros de diámetro, la página debería medir 1176 metros para incluir el sol, y 35 kilómetros para incluir al último de los planetas, Neptuno. Sería una ilustración poco manejable.

Vamos a empezar el paseo. Nos encontramos bajo una de las porterías, observando un radiante sol en miniatura, de 6,2cm de diámetro, el tamaño aproximado de una pelota de golf. Quiero emplear la misma escala en el tamaño de los cuerpos celeste que en las distancias que les separan, por lo que, para meter todo el sistema solar en un estadio de fútbol, los cuerpos deben ser muy pequeños.

Pues bien, tenemos ese diminuto sol justo sobre la línea de gol. A poco más de un metro de distancia, más o menos el lugar donde suele situarse el portero, nos encontramos con el primer planeta, Mercurio. Realmente sería difícil que lo encontrásemos, pues a esta escala Mercurio tendría un diámetro de 0,1 milímetros, bastante más pequeño que un grano de arena. Un par de pasos más adelante nos cruzamos con la órbita de Venus, a dos metros y medio de nuestro pequeño sol y más de dos veces más grande que Mercurio. Venus sería una pequeña mota de 0,27 milímetros de diámetro.

Damos un pasito más y ya nos encontramos con nuestro planeta. Estamos situados a solo 3,3 metros de la portería, de esa diminuta pelota de golf, todavía sin salir del área pequeña. En este punto se encuentra una pequeña mota, ligeramente mayor que Venus, de 0,28 milímetros de diámetro. Nos cuesta trabajo distinguir esta minúscula piedra en la que ha evolucionado la humanidad, en la que hemos pasado absolutamente todas nuestras vivencias. Ahora tenemos que dar dos pasitos más, hasta situarnos a unos cinco metros de nuestro sol, para ver la siguiente mota, Marte, de 0,15 milímetros de diámetro. Como todos los anteriores planetas, apenas puede distinguirse a simple vista.

Así seguimos andando hasta llegar al punto de penalti, a 11 metros de la línea de gol. Apenas trece o catorce pasos. Aquí no vemos absolutamente nada, y sin embargo estamos en el límite del sistema solar interior. Se trata del cinturón de asteroides. A nuestra escala, por aquí circulan millones de cuerpos del tamaño de bacterias, que no llegaron a juntarse para formar otra pequeña mota debido a la influencia gravitatoria de Júpiter, el más grande de los planetas del sistema solar y próxima parada de nuestro paseo. El cinturón de asteroides separa el sistema solar interior del exterior. Vemos que el interior, donde están los cuatro planetas rocosos, es realmente pequeño comparado con todo lo que hay ahí fuera.

Por hoy dejamos aquí nuestro viaje, en el punto de penalti. Realmente hemos andado muy poquito, y hemos encontrado unas pequeñísimas rocas, esas mismas que estamos intentando explorar con diminutas sondas, naves y rovers. Queda mucho hasta llegar al otro extremo del campo. Y sobre todo, queda por ver qué hay más allá. Así es nuestro universo, distancias inconmensurables complétamente abarrotadas del más absoluto vacío.

ACTUALIZACIÓN: Continúa el paseo en "Un paseo por el universo (parte 2 de 2)"

4 comentarios:

Paco Rodríguez dijo...

Bueno, he recibido uno de esos correos que pululan po la red, que hace mención al sol de media tarde. Si lo deseas te lo mando y me dices a que correo.

saludos

Adivagar dijo...

Muchas gracias, Paco. Puedes mandármelo a la dirección que tengo en mi perfil:

mbafora@gmail.com

Un saludo.

animalpolítico dijo...

Estupendo ejercicio, didáctico y casi diría que poético.

Gracias.

¿Y esas imágenes tan buenas de dónde las sacas, si no es indiscreción?

Gonover dijo...

Pues chico, tenemos un problema. Si seguimos con el simil futbolístico, tenemos una mierda de defensa. Vamos, que nuestro sistema solar es un coladero.

Mercurio, el portero, sería Busquets, efectivamente, no hay manera de verlo en su sitio.

Luego narras una línea de tres: Spasic (Venus), Carmelo (Tierra) y Oleguer (Marte) serían los encargados de arreglar los desaguisados que haga Busquets-Mercurio. Pues chico, apañados vamos con esta defensa.

Y luego hay un medio destructor (Cinturón de Asteroides) que trataría de que no llegasen muchos balones a nuestra defensa, que sería lo más conveniente. Pero parece que hemos encargado esa labor a Motta. Así que patadas va a dar, pero creo que es más un problema que una solución, porque va a provocar muchas faltas al borde del área.

espero que el resto del equipo tenga más consistencia.

Lo veremos en la próxima entrega...

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