"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

viernes, 21 de diciembre de 2007

Feliz Navidad Solsticio de Invierno

Hoy empieza el invierno, por lo que muchos de nosotros comenzamos ya a celebrar las tradicionales fiestas de Navidad del solsticio con nuestras vacaciones de Navidad de invierno, bien merecidas. Cantaremos villancicos canciones populares de invierno y celebraremos el nacimiento de Jesucristo la llegada de la nieve. Por ello quería desearos a todos una feliz Nochebuena con vuestras familias, así como una feliz Navidad mañana festiva el próximo martes. También celebraremos el día de los Santos inocentes el próximo 28 de diciembre.

Y por supuesto, que paséis un gran fin de año y tengáis un feliz 2.008. Y que los Reyes Magos ¿camaradas jugueteros? ¿presidente de la república laica de las ilusiones? ¿mensajeros anarquistas solidarios? os traigan muchos regalos. Por lo menos a los que hayáis sido buenos políticamente correctos. Y que disfrutéis de nuestro habitual roscón de Reyes la igualdad.

Yo por mi parte dejaré hoy el blog durante estas fiestas navideñas del solsticio para pasar unos días con mi familia [insertar el equivalente apropiado a cada conciencia, que no sea excluyente con ninguna minoría existente en el mundo, que no hiera la sensibilidad del lector y que no denigre a ningún ser humano hombre o mujer fuera del útero materno y con actividad mental suficiente como para no considerar subjetivamente que podrá recuperar la conciencia sin sufrimientos en el futuro]. Quizá publique alguna nueva entrada durante estos días, pero estaré centrado en disfrutar de estas fiestas con mi familia y amigos, a los que mando desde aquí un cariñoso abrazo.

Supongo que no será necesario, esta vez, remarcar el caracter irónico de esta entrada, pues mi única intención es desear sinceramente a todos, sin excepción (hasta a los que ofenda la palabra Navidad), que paséis una...

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!


miércoles, 19 de diciembre de 2007

Ya es Navidad en la SGAE

Ayer fue la fiesta de Navidad en el colegio de mi hija. Sí, ya sé que hoy en día es políticamente incorrecto eso de hacer una fiesta en Navidad en la que los niños cantan villancicos. Pero así somos los católicos, unos rebeldes. Me preparé para el acontecimiento, la pequeña disfrazada de pastorcilla y repleta de ilusión, y yo con la cámara de video colgada al hombro (9,00 € para la SGAE), repleta de alegrías para la Sociedad General de Autores y Editores.

Dejo a la pequeña en su fila y me dirijo al salón de actos del centro. A los pocos minutos empiezan a llegar pastorcillos, angelitos y papa Noeles en fila, nerviosos e ilusionados, asustados algunos de los más pequeños, pero casi todos encantados con la novedad de actuar delante de sus padres y abuelos. Las actuaciones de todos los cursos de infantil dura poco más de una hora. La función resulta estupenda, del agrado de todos. Muy trabajado por parte de profesores y trabajadores del colegio, que lo han realizado todo con tanta ilusión como los pequeñajos. Todos los padres emocionados y orgullosos de nuestros hijos charlamos a la salida del colegio, y los conocidos quedamos en juntar las grabaciones de varios de los padres de la misma clase para juntarlas en un DVD más completito, para tenerlo como entrañable recuerdo, cual tropel de delincuentes piratas informáticos.

Por mi parte llego a mi casa y me descargo la grabación en el disco duro de mi ordenador (12,00 € para la SGAE). A continuación tuesto con mi regrabadora (3,40 € para la SGAE) tres DVDs, uno para mí y otro para cada uno de los abuelos, que están deseando tenerlo (3*0,60 = 1,80 € para la SGAE). Hago una copia de seguridad, como todas las fotos y videos que tengo, en el disco duro portátil (12,00 € para la SGAE) y lo cargo también en el Pen Drive, para presumir de hija con los compañeros de trabajo (0,30 € para la SGAE). Por último cargo el video y algunas fotos en mi reproductor mp3, en el que se pueden ver este tipo de archivos (3,15 € para la SGAE). En el móvil no lo cargo, que no tengo memoria suficiente, pero como el uso empleado no influye en la ley, tendré que dar 1,50 € a la SGAE, ya que mi móvil lee archivos mp3, aunque ni siquiera he llegado a probar si funciona esta aplicación. Exactamente igual con mi PDA (1,50 € para la SGAE). Cojo mi DVD y lo veo en mi reproductor del salón (6,61 € para la SGAE). Precioso, el video es estupendo y babeo un poco viendo disfrutar a mi hija.

Y con esto, de vacaciones a mi tierra. Allí, por supuesto, le daré el DVD a mis padres, que disfrutarán del video en su reproductor DVD (6,61 € para la SGAE). Al día siguiente haré lo mismo con mis suegros (6,61 € para la SGAE).

Total, 64,48 € para la SGAE. 10.728 pesetas. Pero la ilusión de ver a nuestra hija cantando un villancico con sus compañeros de clase disfrazados de pastorcillos, no tiene precio. Además, como autor de la grabación, supongo que parte de el canon digital volverá a mis bolsillos. Y si no es así, tampoco me preocupo, bastará con comer conejo estas navidades y no dejar propinas en las cafeterías.

Al fin y al cabo no es mala idea, aplicar una multa preventiva. Es el futuro. En unos años, al entrar en la charcutería te cobrarán 3 €, por si robas una lata de espárragos. Pero como la ley es justa, por entrar en una oficina bancaria o en una agencia de seguros te pagarán 15 €, que aquí los ladrones suelen estar del otro lado del mostrador. Dicen que en las grandes superficies se pierde la facturación de un 1% de los productos por los hurtos, así que en breve pagaremos ese 1% más en cada compra, por si acaso se nos va la mano. Igual en las gasolineras, 1,5 € por entrar, no vaya a ser que tomemos prestado sin permiso un ambientador de pino para el coche. Qué progreso, qué barbaridad, el futuro ha llegado.

martes, 18 de diciembre de 2007

El drama del universo

Hoy he leído una noticia sorprendente que esconde infinidad de historias conmovedoras. Una noticia interesantísima, por lo menos vista desde 1.400 millones de años luz de distancia, claro. Una de las galaxias relativamente cercana a nuestra Vía Láctea (3C321) está emitiendo, desde su núcleo, un torrente de partículas que está barriendo otra galaxia vecina, en un suceso cósmico incompatible con la vida.

Se trata de las emisiones de radiaciones de alta energía y de partículas cargadas eléctricamente a velocidades cercanas a la de la luz, que se están produciendo en el núcleo de esta pequeña galaxia, provocadas por la absorción de grandes cantidades de materia por parte del agujero negro central. Y este chorro de partículas de alta energía está barriendo con atrocidad una galaxia vecina compuesta por cientos de millones de estrellas. Cientos de millones de estrellas. Muchas veces he hablado de las magnitudes de nuestro universo, y de lo realmente difícil que nos resulta imaginarnos dichas magnitudes. Cientos de millones de estrellas es una cantidad inimaginable, abarcando cientos de miles de años luz, una distancia inconcebible.

Cientos de millones de estrellas, casi con toda seguridad con miles de millones de planetas. Miles de millones de planetas, muy probablemente muchos de ellos rebosantes de vida. Vida inimaginable para nosotros y que ha sido arrasada por los designios de las leyes físicas, tan crueles en ocasiones. No conocemos la asiduidad con la que aparece la vida. De momento solo conocemos un sistema planetario apto para la misma, con un solo planeta con las condiciones necesarias, y ese único experimento, la Tierra, rebosa vida. Tampoco conocemos la asiduidad con la que esa vida adquiere conciencia, y cuándo esa conciencia se torna tecnológica, cuándo brota una civilización, unos seres inteligentes que se preguntan qué es todo esto que les rodea. Pero las leyes de la probabilidad y lo poco que conocemos de nuestro universo nos hacen pensar que entre esos miles de millones de planetas barridos por ese torrente de partículas hay millones de planetas desbordantes de vida, y posiblemente cientos de planetas con seres con una incipiente inteligencia como la nuestra.

En esas condiciones, imaginar el drama vivido en esa galaxia es conmovedor. Millones de conciencias mirando a las estrellas preguntándose qué demonios es esa extraña luminosidad que crece día a día, preguntándose qué pecado han cometido para que ese castigo divino, envuelto en la hermosura de las auroras, caiga sobre ellos. Millones de conciencias, de experiencias personales, miedos, amores y anhelos, civilizaciones, héroes y esclavos, conciencias barridas para siempre en este violento universo que tan estático y tranquilo se nos antoja, en nuestra escala de tiempo ridículamente corta.

En esa hermosa foto estamos observando la tragedia más conmovedora de la que hemos sido testigos, aunque apenas seamos conscientes de ello. 1.400 millones de años luz. Algún día nos llegarán los desesperados gritos de auxilio de seres que jamás conoceremos. O alguna señal de despedida en su intento por perdurar a la eternidad, por transmitir algo de lo que un día fueron.

NOTA: en la noticia de elmundo.es que enlazo hay un pequeño error. Comentan que la víctima es una constelación vecina, cuando en realidad debían hablar de galaxia vecina. En realidad las constelaciones solo son vecinas en la bóveda celeste desde un punto de vista completamente subjetivo. Esas estrellas a las que damos forma no suelen ser, ni mucho menos, próximas. Y menos cuando hablamos de galaxias, que es a lo que se refiere realmente la noticia.

jueves, 13 de diciembre de 2007

¿Dónde está esa estrella?

Supongo que a veces os habréis preguntado cómo demonios saben los científicos a qué distancia se encuentra una estrella determinada. Hay diversos modos para determinar esta distancia.

El primero empleado es el paralaje. Si tenemos dos vistas de la misma zona desde dos puntos de vista diferentes podemos averiguar dónde está cada objeto por simple trigonometría. ¿Difícil? No tanto, lo hacemos continuamente, precisamente para ello tenemos dos ojos en lugar de uno: para tener esos dos puntos de vista desde los que triangular, aunque sea inconscientemente. Pues eso mismo podemos hacer con objetos relativamente cercanos. Medimos desde dos ciudades diferentes la posición de ese objeto con respecto al fondo fijo de estrellas, averiguando así la distancia que nos separa de él. Pero así no podemos calcular grandes distancias, distancias astronómicas. Podemos llegar bastante más lejos empleando la órbita de la Tierra en lugar de dos ciudades diferentes. Si realizamos dos medidas separadas seis meses entre sí tendremos medidas realizadas desde dos puntos separados 300 millones de kilómetros, en lugar de unos pocos miles.

Así podemos averiguar la distancia a estrellas cercanas. Por tanto este método solo es útil para objetos cercanos. Para el resto de estrellas la cosa se complica, y se emplea el llamado paralaje espectroscópico. Pero esta técnica se basa en la teoría sobre la evolución de las estrellas, y ésta cambia cada año con los nuevos descubrimientos. El resultado es que no sabemos realmente a qué distancia se encuentran. Si en una noticia escuchamos que una estrella está a 250 años luz de nosotros, realmente quiere decir que está entre 150 y 400 años luz de nosotros. No es muy preciso, pero es lo único que tenemos.

Para distancias intermedias tenemos el que creemos que es el método más fiable, pero depende de la presencia de un determinado tipo de estrellas, llamadas variables cefeidas, y que, como no podía ser de otro modo, no son muy abundantes. Y estas medidas mayoritariamente aceptadas dependen de que el modelo que explica la evolución y comportamiento de estas estrellas sea correcto, lo que ya es bastante decir. Para variar, el margen de error es mayor del 50%.

Y para objetos más lejanos tampoco andamos sobrados. Para galaxias lejanas se emplea un método basado en el efecto Doppler, el desplazamiento de la frecuencia en función de la velocidad relativa entre el emisor y el observador. Su precisión es todavía inferior a la del paralaje espectroscópico, pero tenemos una ligera referencia en la edad estimada del universo. Que creemos que es de 13.700 millones de años, aunque no estamos muy seguros...

En fin, que como podemos ver, vivimos en un universo del que desconocemos su tamaño y la distancia de las estrellas que nos rodean.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿De qué está hecho el Universo?

Parece una pregunta un tanto infantil, pero... ¿de qué está hecho el Universo? Pues no tenemos mucha idea, para qué nos vamos a engañar. Podemos empezar por lo más sencillo. Miramos a nuestro alrededor y vemos toda esa materia, todo lo que nos rodea, compuesta por átomos y más átomos. Y el más abundante, sin duda, es el hidrógeno. Por lo menos en el conjunto del sistema solar, no así en nuestra atmósfera, donde domina el nitrógeno. Podemos decir entonces que el Universo está compuesto por átomos, sobre todo de hidrógeno.

Nada más lejos de la realidad. La materia ordinaria no representa más que un 10% de la masa del universo (un 1% para los más “pesimistas”). El resto es materia oscura. Materia que no podemos ver. Pero ¿qué es la materia oscura? Simplemente materia que no podemos detectar con nuestros telescopios e instrumentos. Sabemos que existe por su influencia gravitatoria. Vemos cómo se mueven las estrellas dentro de las galaxias y las propias galaxias unas con respecto a otras y nos damos cuenta de que falta materia. Si las galaxias contuvieran únicamente la materia que observamos, se dispersarían en estrellas aisladas. Luego debe haber materia que las una gravitacionalmente.

Ahora bien, esta materia oscura, ¿qué es? Pues lo cierto es que no lo sabemos. Una pequeña parte debe ser bariónica (materia ordinaria), pero la mayor parte no. Es materia no bariónica. Materia que desconocemos completamente. No es fácil admitir que desconocemos una materia que compone el 95% del universo... pero así es.

Además tenemos otro diferente tipo de materia: la antimateria. Ésta la conocemos bastante mejor y podemos estudiarla en esos monstruosos aceleradores de partículas. No es tan exótica como podemos pensar en un principio. Pensar en un electrón con una carga eléctrica positiva en lugar de negativa y ya tenemos un antielectrón (llamado positrón). Pero la antimateria es extraordinariamente escasa, no representa prácticamente nada de la materia final del universo.

Para terminar de confundirnos, hace unos años descubrimos que la expansión del universo, lejos de verse reducida, se está acelerando. El universo es cada vez más grande y crece a un ritmo cada vez mayor. Esto sugiere la existencia de una energía de vacío que, igualmente, desconocemos. En el vacío se crearían pares de partículas de materia-antimateria de efímera existencia que impulsarían la expansión del universo. Es decir, el vacío está abarrotado de fugaz materia.

En fin, que como podemos ver, vivimos en un universo del que desconocemos casi completamente su composición.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Videos de Carl Sagan

La circunferencia de la Tierra




Calendario Cósmico









El número de Avogadro y los superlativos

La naturaleza no entiende de escalas. Todo en ella es inconmensurable. Y por más que intentamos hacernos una idea de lo realmente desproporcionada que es cualquier medición, tanto en el macrocosmos como en el microcosmos, siempre nos quedaremos cortos.

Digo esto por un número que se maneja con asiduidad en la química y del que posiblemente todos habéis oído hablar. El número de Avogadro. Su valor es aproximadamente 6,022*10^23. Ese es un número enorme, gigantesco. Sin la notación científica, el número quedaría así: 602.200.000.000.000.000.000.000. Esto es muchísimo. Para hacernos una idea de lo realmente grande que es esta cantidad, vamos a poner uno de los muchos ejemplos que podemos leer en cualquier libro de divulgación científica, que intentan hacernos comprender su magnitud.

Para ello nos vamos al mar. Cogemos una taza de café, la llenamos de agua de mar y la tiramos a la arena. Una. Llenamos de nuevo la taza con agua de mar y la vaciamos en la arena. Dos. Llenamos otra vez la taza con agua de mar y la vaciamos en la arena. Tres. Pues bien, cuando hayamos vaciado completamente el Océano Pacífico habremos llegado al número de Avogadro.

Ya podemos hacernos una idea de lo realmente grande que es este número. Ahora bien, ese gigantesco número no es más que la cantidad de moléculas que hay en poco más de dos gramos de cualquier tipo de gas. Dos gramos. Una cantidad que difícilmente sentiríamos si nos cayera en una mano. Ahora imaginar unos 75Kg. La cantidad de átomos que podría haber en una masa miles de veces mayor que esos dos gramos. Pues esa cantidad inimaginable es el número de átomos que nos componen. El número de átomos que un buen día decidieron juntarse para formar un ser humano.

Trillones de trillones de átomos que formaban parte de plantas, de animales, que formaban parte de la atmósfera, de microorganismos, de seres humanos, del mar, de la arena inerte. Átomos formados en el corazón de una estrella o durante el transcurso de una supernova. Átomos, trillones y trillones, que vagabundearon durante miles de millones de años por el espacio ante la promesa de la vida futura, de la conciencia futura. Átomos incandescentes en el magma terrestre, congelados en el hielo eterno de los cometas, trillones y trillones, dispersos por planetas, satélites y asteroides, en el polvo del disco planetario.

Trillones y trillones de átomos escondidos en rocas, en mares, en trilobites o dinosaurios, en amebas, en el interior de la Tierra o en la delgada atmósfera, en mares, lluvias, ríos. Átomos que han navegado por el espacio interestelar, que han estado en lugares a los que la humanidad jamás llegará, que han visto épocas inconcebiblemente lejanas en el tiempo, partículas, trillones y trillones, que conocieron un universo oscuro, opaco a la luz. Átomos que han viajado por galaxias, estrellas, planetas, que han conocido la oscuridad de la roca y el toque mágico de la vida. Trillones y trillones de átomos que formaron parte de millones de organismos antes de, por caprichos del destino, juntarse para formar una simple conciencia en una pequeña roca de un insignificante sol de una galaxia perdida en un rincón del cosmos.

Eso es la vida, y el número de Avogadro nos parece inmenso...

jueves, 29 de noviembre de 2007

Júpiter en Virgo, ginecólogo en Tauro

Siempre me ha parecido curioso como mucha gente niega la existencia de Dios y rellena ese hueco con creencias y supersticiones de lo más absurdas. La más extendida de ellas es la astrología. Parece ser que la posición de las estrellas y planetas en el momento de nuestro nacimiento marcará por siempre nuestra vida. Y más curioso me parece todavía que usen la propia ciencia para justificarse. Seguro que habéis escuchado muchas veces eso de “mira cómo afecta la gravedad de la Luna en la Tierra, ¡si hasta nacen más niños con luna llena! Pues imagina como nos afectan el resto de planetas, que son mucho más grandes. Si la Luna provoca las mareas, nos tiene que afectar también a nosotros, que somos casi todo agua.”

Pues vamos poco a poco. Efectivamente, la luna nos afecta. Pero siento desmentir mitos, no hay ninguna estadística que muestre que los días de luna llena nazcan más niños que el resto de días. Y llevamos ya muchos años y muchos millones de niños como muestra. Pero claro, siempre nos quedamos con eso de “pues Daniel se adelantó semana y media y coincidió con luna llena”, y nos olvidamos de que por ese hay otros treinta que no coinciden. Memoria selectiva. Además habrá que ver lo que consideran los padres como luna llena, posiblemente abarque medio mes. Pero es cierto, la luna tiene su efecto en la vida, y lo trataré en otra entrada. Como anticipo diré también que el ciclo menstrual femenino no tiene absolutamente nada que ver con la luna, más que una curiosa e inexacta casualidad. Siento decirlo, pero no es más que otro mito sin fundamento.

Pero volvamos al tema de la astrología. ¿Realmente nos afecta la gravedad de esos planetas? ¿Importa si Marte está en la constelación de acuario o entrando en la de cáncer? El primer dato para hacernos una idea de la fiabilidad de la astrología es que las constelaciones del zodiaco tienen más de dos milenios de antigüedad, y en ese tiempo la órbita terrestre y los movimientos de la Tierra no se han mantenido perfectamente estables. El resultado es que las fechas empleadas en la astrología no coinciden con las reales. Según la astrología, yo soy acuario. Pero resulta que el sol no estaba en acuario en el momento de mi nacimiento, sino en capricornio. Fijaros, a modo de otro ejemplo, en el día más largo del año. Ya no coincide con la noche de San Juan, sino tres días antes, el 21 de junio. Pero bueno, a la astrología poco le importa la veracidad.

Pero dejémonos de cháchara y vayamos a la ciencia. Es muy sencillo, no tenemos más que coger la fórmula de la gravitación universal y aplicarla a la Luna, Júpiter, Marte y todo cuerpo que queramos. Así podemos medir exactamente la atracción que cada cuerpo ejerce sobre nosotros. Empecemos con el planeta más cercano a nosotros, que no es otro que... la Tierra, claro. La Tierra tiene una masa de aproximadamente 5,97*10^24 kilogramos. Su centro de gravedad está a una distancia de 6.370.000 metros de nosotros. Aplicamos la fórmula que nos legó Newton: F = G * (m/r^2), donde “m” es la masa, “r” la distancia y G una constante universal, es decir, que es igual en cualquier lugar del universo y para cualquier cuerpo (G = 6.6739*10^-11). Cogemos una calculadora y obtenemos que la aceleración de la gravedad en la superficie de la Tierra es de 9,81 metros por segundo al cuadrado. Claro, esa es la gravedad en la Tierra, era de esperar que el resultado fuera ese. Hacemos lo mismo con el resto de planetas. Si queréis comprobar los cálculos, no tenéis más que ir a la wikipedia, buscar el planeta que queráis calcular, coger los dos datos, y aplicar la sencillita fórmula.

Los resultados son los siguientes (todos en m/(s^2)), ya ordenados de mayor a menor influencia gravitatoria:

Tierra = 9.81
Sol = 0.00593
Luna = 0.00003319
Júpiter = 0.000000321
Venus = 0.000000184
Saturno = 0.0000000232
Marte = 0.00000000704
Mercurio = 0.0000000026
Urano = 0.000000000783
Neptuno = 0.000000000361
Plutón = 0.0000000000000259

Lo primero que llama la atención es que el sol ejerce mucha más fuerza gravitatoria sobre nosotros que la Luna, pero en cambio Catalina provoca las mareas y Lorenzo no. La razón es que las mareas no están provocadas exactamente por la gravedad, sino por la diferencia de gravedad entre dos puntos. El sol está tan alejado de nosotros que ejerce la misma atracción sobre Madrid que sobre Tokio. En el caso de la Luna, al estar mucho más cerca, esa pequeña diferencia provoca el movimiento de marea. Pero esa es ya otra historia.

Vemos en la lista que la gravedad ejercida por Júpiter, Marte o Venus es menos de un 1% de la ejercida por la Luna, que ya es cientos de miles de veces menor que la ejercida por la Tierra. Es decir, completamente despreciable. Sobre todo si la comparamos con otros objetos presentes en el momento de nuestro nacimiento. Por ejemplo, digamos que el médico pesaba 80Kg. Y en el momento de mi nacimiento su centro de gravedad estaba a medio metro de mi madre. Aplicando la formulita, vemos que la fuerza de gravedad ejercida por el médico sobre mí era de 0.0000000213, es decir, mucho mayor que la de Marte. Y la camilla del parto seguro que pesaba más que el médico y estaba más cerca que él. El cinturón de la monitorización fetal, al estar tan cercano, ejerce un tirón gravitacional mayor que el de la Luna. Y el nervioso marido de al lado. Y el gotero de suero o el bisturí. Y el edificio del Hospital. Y toda una ciudad a nuestro alrededor.

Es decir, en función de la fuerza de gravitación que ejerce sobre nosotros, es más importante la marca del aparato de monitorización, el material de la camilla, o los problemas de obesidad del ginecólogo que la posición de lejanos planetas en función de cómo era el zodiaco hace 2.000 años.

lunes, 26 de noviembre de 2007

La extinción del ser humano

Tarde o temprano, llegará un día en el que el ser humano dejará de existir como especie. Llegará el instante en el que el último hombre cerrará por siempre los ojos, llevándose consigo toda la historia de la humanidad, toda nuestra conciencia, nuestras inquietudes, poniendo punto y final a una conmovedora historia de vida, sentimientos, pasiones, descubrimientos, guerras, imperios...

Pero, ¿cómo llegará ese final? Hay muchas opciones, muchos caminos que tiene la naturaleza para poner fin a una especie. Aquí dejo unas cuantas:

- Impacto meteorítico. La historia de la vida en la Tierra no es plácida. Periódicamente la tranquilidad de este planeta es alterada por el impacto de un gran meteorito. Y volverá a pasar. No es una hipótesis, es una certeza. Y, en contra de lo que nos venden algunas películas de Hollywood, estamos completamente indefensos ante esto. Toda nuestra tecnología sería incapaz de detener o desviar un asteroide del tamaño del que acabó con los dinosaurios, unos 20Km. Éste impacto provocaría extinciones masivas, regenerando la vida en la tierra y dando la oportunidad de reinar a alguna otra familia de seres vivos. Como sucedió hace 65.000.000 años, de donde los mamíferos salimos fortalecidos. Pero en esta ocasión no tendremos esa suerte. Entonces éramos del tamaño de un puño y vivíamos en profundas madrigueras para protegernos de nuestros depredadores. Ahora, ningún ser humano sobreviviría a un impacto de estas características.

- Virus. Para muchos es el futuro más probable para nuestra especie. La aparición de un virus o cualquier otro tipo de patógeno con la mortalidad del Ébola o de la peste y la facilidad de propagación del virus de la gripe. Pensar en las décadas de estudio sobre el SIDA o el cáncer con los miles de millones de euros invertidos por legiones de científicos, y aun nos es imposible curar la enfermedad. Infinidad de especies han caído por este motivo, y la movilidad geográfica de la nuestra nos pondría, en el caso de una pandemia, en una situación insostenible que podría acabar con la especie humana.

- Autodestrucción. Otro final probable, viendo los acontecimiento de las últimas décadas. Parece que tenemos un gran empeño en acabar con nosotros mismos, y sin duda estamos capacitados para ello. Una guerra termonuclear acabaría con un enorme porcentaje de humanidad en unos minutos. El resto caería víctima de las radiaciones. Los pocos y desafortunados supervivientes morirían de inanición durante el invierno nuclear, como gran cantidad de especies que nos llevaríamos con nosotros en nuestra locura.

- Supernova. Otro posible final sería la explosión en nuestra cercanía galáctica, unos 10.000 años luz, de una supernova. La radiación emitida por una supernova cercana acabaría con la mayor parte de la vida terrestre en apenas unos segundos. No obstante, con nuestros conocimientos astronómicos actuales podemos decir que en los próximos millones de años estaremos a salvo, pues no hay ninguna estrella cercana en ese ciclo de su vida. Pero llegará el día en el que la Tierra se vea sacudida por este desastre.

- Cambio climático. El clima en la Tierra es muy cambiante, y nos puede jugar malas pasadas. Una nueva era glacial diezmaría la humanidad, aunque difícilmente acabaría con nosotros con el desarrollo que hemos alcanzado. Quedarían pequeñas zonas en las que sobrevivirían los seres humanos que volverían a escribir una nueva historia. Pero el problema puede ser otro. Un recalentamiento del planeta, provocado por el hombre o por circunstancias astronómicas. Sin ir más lejos, dentro de solo 1.000 millones de años la temperatura media de la tierra será de 50ºC, debido al ciclo de la vida del sol. Es algo que no podemos evitar, que nunca podremos evitar, y nuestros descendientes serán sin duda incapaces de sobrevivir a esas temperaturas. No obstante, es una escala de tiempo que la humanidad jamás verá.

- Evolución. Este es el camino natural si no se produce ningún cataclismo. El ser humano, a lo largo de millones de años, seguirá evolucionando. Seguirán produciéndose mutaciones en nuestro código genético que adaptarán nuestra especie a las condiciones naturales reinantes en ese momento, mientras el antiguo ser humano se irá diluyendo poco a poco, hasta que llegue un punto en el que sería imposible el cruce entre un ser humano y la nueva especie producto de nuestra evolución. Entonces, si llegamos a esto, no habremos muerto, habremos evolucionado. Pero a esa nueva especie no le esperará un futuro mejor que a la nuestra. Llegará también el día en el que absolutamente todo el universo será incompatible con la vida. Un universo muerto e inerte con toda la eternidad por delante.

La única seguridad que tenemos es que llegará el día en el que muera el último ser humano, es una ley natural a la que no somos inmunes. Poco a poco, en futuras entradas, trataré más detenidamente cada uno de estos posibles finales.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Cien retazos

Esta que estoy escribiendo es mi entrada número cien. Me parece sorprendente, ya cien reflexiones y divagaciones dejadas aquí, abandonadas entre unos y ceros. Por tanto hoy toca un poco de retrospectiva, como hacen en las series de televisión cuando los guionistas no dan ya más de sí.

Inauguré este blog el 15 de junio con una entrada dedicada a mi tierra, Cádiz, una melancólica declaración de amor desde mi exilio madrileño. Desde entonces muchos son los temas sobre los que he divagado, dominado claramente por la ciencia y el humanismo científico. Me han comentado varias veces que algunas explicaciones sobre ciencia son muy poéticas, pero es la ciencia la que encierra esa poesía. Solo hay que aprender a leerla. Por los comentarios y los correos electrónicos, he visto que hay algunos temas que han gustado más, como “La familia humana”, "La probabilidad de vivir", la serie de “La fila familiar”, “La insoportable levedad de la materia”, o “Otra humanidad”. O entradas dedicadas a la belleza encerrada en las leyes cósmicas, como “1,61803398874989484820458...”.

También ha habido entradas polémicas, como “Españoles y creencias religiosas”, “El aborto”, “Dolor y vergüenza”, “El día de todos los españoles”, “Unos errores incómodos” o la más reciente “Chavez, ¿porqué no te callas?”. Curiosamente, una de las entrada más leída después de cinco meses en la blogosfera es la de “Mi operación de cirugía estética”, una entrada bastante simplona. La lista de las cinco entradas más leídas a día de hoy es:

1- Papá, ¿porqué el mar es salado?
2- Mi operación de cirugía estética
3- La explosión de Cádiz
4- Investigación espacial en nuestra vida diaria
5- Gades, Gadir, Cádiz, salada claridad

Poco tiene que ver con la lista de mis cinco entradas favoritas. Aunque realmente me ha sido complicado escoger, porque puedo decir que he disfrutado mucho escribiendo y documentándome sobre prácticamente todas las entradas que he publicado.

1- Gades, Gadir, Cádiz, salada claridad
2- La familia humana
3- Las grandes degradaciones
4- El Hotel de Hilbert
5- El lugar donde reside la mente

Pues nada más, espero llegar a otro número redondo y que siga habiendo gente en la blogosfera dispuesta a perder un ratito leyendo estas divagaciones. Y como homenaje a mi tierra, publicaré en breve una reposición de la entrada con la que empecé en la blogosfera.

martes, 13 de noviembre de 2007

Un paseo por el universo (parte 2 de 2)

Iniciamos hace unos días un apasionante viaje por el universo, a una escala tal que nuestro sistema solar cabe en un campo de fútbol. Pues bien, hoy seguiremos con nuestro paseo. Nos encontramos en el cinturón de asteroides, aproximadamente en el punto de penalti de nuestra portería. Unos cuantos pasos más y salimos por fin del área de penalti. A 17 metros de la línea de gol, la distancia de una falta peligrosa, está Júpiter, el gigante gaseoso. Éste ya es claramente visible por nosotros, del tamaño de una china pequeña o de un grano de pimienta, 3,2 milímetros de diámetro. Es el cuerpo más grande que encontraremos en todo el estadio, a excepción del sol, y tiene más masa que el resto de planetas juntos.

Para encontrar el siguiente cuerpo tenemos que andar prácticamente lo mismo que hemos andado hasta ahora. Saturno, el señor de los anillos, se encuentra ya a 32 metros de distancia y tiene un diámetro de 2,7 milímetros, algo menor que Júpiter. Otra pequeña piedrecita en el camino. Seguimos andando, atravesamos el centro del campo y una vez pasado el círculo central encontramos un nuevo planeta, Urano, de 1,2 milímetros de diámetro y situado a 63 metros del sol. Miramos para atrás, a esta distancia, e intentamos divisar la pequeña pelota de golf. Sería bastante difícil, de no ser porque esta pelota de golf brilla con mucha fuerza flotando en mitad de la vacua oscuridad del espacio.

Seguimos nuestro camino hasta llegar a la otra portería. Y bajo sus palos encontramos el último de los planetas, Neptuno, el cuarto gigante gaseoso. Mide 1,1 milímetros de diámetro, y le separa del sol todo un campo de fútbol, unos 105 metros. Un pequeño grano de arena separado más de cien metros de una pequeña pelota de golf y, en cambio, atado a ella por la débil pero tenaz fuerza de la gravedad. Y en medio de ellos, unos poquitos granos de arena, algunas bacterias, y el más absoluto de los vacíos. Ya fuera del estadio, y disperso por toda la ciudad, se encuentra el cinturón de Kuiper, millones de cuerpos tan pequeños como virus y separados metros y metros entre cada uno de ellos. Y rodeando toda la ciudad, abarcando incluso las provincias limítrofes, incluso media España, la nube de Oort, de la que poco sabemos. Al fin y al cabo estamos intentando mirar la provincia vecina desde un pequeño grano de arena situado a un par de metros de una portería, con unos telescopios que a esa escala serían del tamaño de un átomo, algo mayores que nosotros mismos.

Pero el viaje no termina aquí. Podemos seguir paseando hasta llegar a la siguiente pelota de golf, la estrella más cercana, Próxima de Centauri, parte del sistema estelar triple de Alfa Centauri. Y en este caso ya sería mejor coger el coche, pues se encuentra a más de 800 kilómetros de distancia. En medio, absolutamente nada. Esta es la estrella más cercana. Imaginar que desde nuestra pequeña mota intentamos descubrir otra pequeña mota oscura que se encuentra a 800 kilómetros de distancia y además justo al lado de un potente foco que nos deslumbra. Difícil, ¿verdad? Pues ese es el motivo por el que aun no hemos observado directamente ningún planeta rocoso. Ahora imaginar que construimos una pequeñísima nave microscópica con la que intentamos atravesar esos 800 kilómetros hasta llegar a nuestra nueva mota. Absolutamente imposible. Nuestro destino es permanecer eternamente atados a nuestro pequeño sol, su futuro es el nuestro, a no ser que una buena parte de nuestra ciencia esté equivocada. Lo siento por los amantes de las películas de ciencia ficción, aunque ojalá me equivoque. Y es nuestra estrella más cercana, nuestra vecina, a solo 4,22 años luz de distancia. Imaginar la distancia que significa 13.000.000.000 años luz, el lugar donde se encuentran las galaxias más alejadas de nosotros. El universo es increíblemente grande y está increíblemente vacío.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Meme: página 161

Curioso meme el que me envía Butzer, del blog Libertad al Día. Consiste en algo muy simple, transcribir la quinta línea de la página 161 del libro que estoy leyendo en este momento. Una frase aleatoria que, a veces, depara sorpresas, como he visto en algunos blogs, donde la frase escogida por el azar da para mucho juego. Eso suponiendo que todos somos coherentes con el espíritu del meme y no escogemos la frase de un poco más abajo, que viene mucho más a cuento. Sea como sea, es una manera interesante de dejar una simple nota para la reflexión.

Aquí dejo la mía, la quinta línea de la página 161 del libro “Jesús de Nazaret”, de Benedicto XVI, uno de los más grandes teólogos del último siglo.

“Sus ideas fundamentales se podrían resumir en la afirmación: el hombre sólo se puede comprender a partir de Dios, y solo viviendo en relación con Dios su vida será verdadera.”

Y con esto, mando el meme a Gonover, para que se estrene en esta extraña costumbre de la blogosfera. No lo mando a nadie más porque he visto que lleva ya casi un año circulando por la red, por lo que muchos blogs ya han pasado por aquí. Lo curioso es que empezó en una página diferente a la actual, pero como los rumores ha ido variando con el boca a boca.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Un paseo por el universo (parte 1 de 2)

Hoy vamos a empezar un apasionante paseo por el universo. Un paseo partiendo del Sol y terminando en la más lejana de las galaxias. El paseo lo empezaremos en un sistema solar a escala, y lo situaremos en un entorno conocido por todos nosotros, un estadio de fútbol. Muchas veces hemos visto ilustraciones del sistema solar en las que se nos muestran los distintos planetas en sus órbitas alrededor del sol. Todas esas ilustraciones suelen respetar la escala del tamaño de los planetas, pero no sus distancias. Esto se debe a que si se hiciera una ilustración en la que la Tierra midiera, por ejemplo, cinco centímetros de diámetro, la página debería medir 1176 metros para incluir el sol, y 35 kilómetros para incluir al último de los planetas, Neptuno. Sería una ilustración poco manejable.

Vamos a empezar el paseo. Nos encontramos bajo una de las porterías, observando un radiante sol en miniatura, de 6,2cm de diámetro, el tamaño aproximado de una pelota de golf. Quiero emplear la misma escala en el tamaño de los cuerpos celeste que en las distancias que les separan, por lo que, para meter todo el sistema solar en un estadio de fútbol, los cuerpos deben ser muy pequeños.

Pues bien, tenemos ese diminuto sol justo sobre la línea de gol. A poco más de un metro de distancia, más o menos el lugar donde suele situarse el portero, nos encontramos con el primer planeta, Mercurio. Realmente sería difícil que lo encontrásemos, pues a esta escala Mercurio tendría un diámetro de 0,1 milímetros, bastante más pequeño que un grano de arena. Un par de pasos más adelante nos cruzamos con la órbita de Venus, a dos metros y medio de nuestro pequeño sol y más de dos veces más grande que Mercurio. Venus sería una pequeña mota de 0,27 milímetros de diámetro.

Damos un pasito más y ya nos encontramos con nuestro planeta. Estamos situados a solo 3,3 metros de la portería, de esa diminuta pelota de golf, todavía sin salir del área pequeña. En este punto se encuentra una pequeña mota, ligeramente mayor que Venus, de 0,28 milímetros de diámetro. Nos cuesta trabajo distinguir esta minúscula piedra en la que ha evolucionado la humanidad, en la que hemos pasado absolutamente todas nuestras vivencias. Ahora tenemos que dar dos pasitos más, hasta situarnos a unos cinco metros de nuestro sol, para ver la siguiente mota, Marte, de 0,15 milímetros de diámetro. Como todos los anteriores planetas, apenas puede distinguirse a simple vista.

Así seguimos andando hasta llegar al punto de penalti, a 11 metros de la línea de gol. Apenas trece o catorce pasos. Aquí no vemos absolutamente nada, y sin embargo estamos en el límite del sistema solar interior. Se trata del cinturón de asteroides. A nuestra escala, por aquí circulan millones de cuerpos del tamaño de bacterias, que no llegaron a juntarse para formar otra pequeña mota debido a la influencia gravitatoria de Júpiter, el más grande de los planetas del sistema solar y próxima parada de nuestro paseo. El cinturón de asteroides separa el sistema solar interior del exterior. Vemos que el interior, donde están los cuatro planetas rocosos, es realmente pequeño comparado con todo lo que hay ahí fuera.

Por hoy dejamos aquí nuestro viaje, en el punto de penalti. Realmente hemos andado muy poquito, y hemos encontrado unas pequeñísimas rocas, esas mismas que estamos intentando explorar con diminutas sondas, naves y rovers. Queda mucho hasta llegar al otro extremo del campo. Y sobre todo, queda por ver qué hay más allá. Así es nuestro universo, distancias inconmensurables complétamente abarrotadas del más absoluto vacío.

ACTUALIZACIÓN: Continúa el paseo en "Un paseo por el universo (parte 2 de 2)"

lunes, 5 de noviembre de 2007

Amanecer de Tierra


Posiblemente esta sea la foto más famosa de toda la carrera espacial. Me llama la atención que en muchos medios de comunicación se la presenta como un amanecer de Tierra en la Luna. Y me llama la atención porque es erróneo. Como pasa muchas veces en nuestras aventuras más allá de la Tierra, el sentido común nos juega una mala pasada. El sentido común está perfectamente adaptado a las condiciones terrestres, pero no a las extraterrestres. Me explico: desde la superficie de la Luna la Tierra no se mueve. Permanece continuamente fija en el mismo punto del cielo, siempre ocupando el mismo lugar en la bóveda celeste selenita, por lo que la Tierra nunca podrá salir o ponerse tras el horizonte.

Como sabéis, la Luna muestra siempre la misma cara a la Tierra, luego es imposible que mirando nuestro planeta desde la Luna éste se desplace lentamente, como hace nuestro satélite visto desde aquí abajo. Pero bueno, también tengo que decir que esto debe puntualizarse, pues no es del todo correcto.

Debido a la excentricidad de la órbita lunar, la inclinación del eje de rotación de la Luna con respecto al plano de la eclíptica y al movimiento de rotación de la Tierra en el curso de una revolución sideral, se logra ver una extensión superficial mayor que la de un hemisferio del satélite, como si estuviese animado de ligeros balanceos de este a oeste y de norte a sur. Estos movimientos aparentes se conocen con el nombre de libraciones y son 3: libraciones en longitud, libraciones en latitud y libración diurna. Esto se traduce en que hay unas pocas zonas, en el límite entre la cara vista y la oculta, en la que la Tierra sale tras el horizonte, se eleva ligeramente, y se vuelve a ocultar, en un movimiento algo similar al aparente del sol cerca de los polos terrestres. Aquí podéis ver una buena animación en la que se aprecia claramente cómo oscila la luna debido a esos movimientos de libración.

La segunda puntualización es que esa foto fue tomada desde el Apolo VIII en órbita lunar en diciembre de 1968. Al estar en órbita, desde la nave sí que se podría ver la Tierra saliendo o poniéndose sobre el horizonte selenita. Pero sería un amanecer artificial, causado por el movimiento de la nave, no por los movimientos de los cuerpos celestes. No obstante, la belleza que nos muestra la fotografía no deja de ser sobrecogedora. Nuestro pequeño punto azul pálido visto desde muy cerca, a solo 384.000 kilómetros de distancia.

martes, 30 de octubre de 2007

Esperanza de vida

La vida es sorprendente hasta límites insospechados. Leo hoy que se ha encontrado un animal que tiene la friolera de 410 años de vida. Se estima, con mucha precisión, que nació en 1.597. Coetáneo de William Shakespeare o de mi tocayo Miguel de Cervantes. Lo que puede ser más sorprendente de esta noticia es que ese ser vivo es ¡una almeja! El día que hemos conocido que la esperanza de vida en España supera por primera vez los 80 años nos enteramos de que algunos de esos bichillos que nos comemos alegremente tan a menudo superan esa edad en cientos de años. Podemos conocer con exactitud su edad de un modo parecido a como sabemos la edad de los árboles, por las capas que cada cambio estacional crea en su concha. Solo tenemos que contarlas.

También llama poderosamente la atención que la esperanza de vida en España, como por otra parte era de esperar, es mayor en las comunidades más desarrolladas y menor en las menos desarrolladas. Así, el hecho de vivir en Andalucía hace que muramos tres años antes que si vivimos en Madrid. Era de esperar, pero no por ello deja de ser triste constatarlo.

Con respecto a la longevidad de esta almeja, conviene recordar que todo lo que podemos registrar es un pequeño pellizco en la biosfera, no son más que unos pocos especimenes de un mundo rebosante de vida. Así, es de esperar que el record de longevidad supere ampliamente el de esta almeja tetracentenaria. Eso sí, imaginar los 410 años de vida de este molusco puede ser realmente aburrido.

Hace poco más de un año ya causó sorpresa la muerte de la tortuga Harriet a sus 176 años de edad. Sorpresa por su edad y por ser una de las tortugas que Charles Darwin estudió en su viaje a bordo del Beagle. La vida nunca dejará de sorprendernos.

lunes, 29 de octubre de 2007

Cita. El ser humano

"Es posible que el Cosmos esté poblado con seres inteligentes. Pero la lección darwiniana es clara: no habrá humanos en otros lugares. Solamente aquí. Sólo en este pequeño planeta. Somos no sólo una especie en peligro sino una especie rara. En la perspectiva cósmica cada uno de nosotros es precioso. Si alguien está en desacuerdo contigo, déjalo vivir. No encontrarás a nadie parecido en cien mil millones de galaxias." Carl Sagan

Síndrome de abstinencia


No lo he tenido nunca, pero conocer su ausencia ya me crea un enorme síndrome de abstinencia, sudores, irritabilidad, nerviosismo. Esta es una llamada de auxilio a la blogosfera. Necesito este libro, como sea. “El mundo sin nosotros”, una visión rigurosamente científica de cómo sería el mundo tras una súbita desaparición de la especie humana. Cómo la naturaleza retomaría su evolución y asimilaría los cambios en la composición atmosférica provocados por el hombre, cómo acabaría la deforestación, qué especies estarían destinadas a la extinción sin nuestra presencia y cuales florecerían. Aun no está editado en España, ni traducido al castellano. Pero lo necesito ya.

viernes, 26 de octubre de 2007

La (posiblemente) peor expedición científica de la historia

Posiblemente ésta sea la expedición científica más desgraciada de toda la historia. O por lo menos una de ellas. Corría el año 1.735 cuando la Real Academia de Ciencias Francesa organizó y financió una expedición científica a Perú con el objetivo de medir la longitud de un grado de meridiano, para con ello determinar con exactitud el tamaño de la Tierra. Esta expedición fue encabezada por el hidrólogo francés Pierre Bouguer y el matemático, también francés, Charles Marie de La Condamine, e intentaron medir ese grado en una línea recta que iba desde Quito hasta Cuenca, Ecuador, a lo largo de 320 kilómetros a través de los Andes y de la selva.

Os preguntaréis porqué se embarcaron en esa peligrosa expedición cuando podían haberlo medido sin salir de Francia, ¿no? Pues hoy en día nos lo seguimos preguntando. Lo cierto es que los científicos del siglo XVIII no solían hacer las cosas de modo sencillo si había disponible una alternativa complicada. La excusa era poder medir la excentricidad de la Tierra, pero en primer lugar no había tecnología lo suficientemente precisa para medirla y en segundo hacen falta dos medidas en latitudes diferentes. Podían haber empezado por la medida en Francia...

Las cosas empezaron a ir mal prácticamente desde el principio de la expedición. A los pocos días de llegar a Quito tuvieron que salir precipitadamente de la ciudad precediendo a una turba alborotada que pretendía lincharlos. Aun hoy desconocemos el motivo. Y unos días después la expedición se quedó sin médico. Fue asesinado, al parecer por un malentendido por una mujer.

Pero esto no era más que el principio. El tercero de a bordo tras los dos directores se fugó a los pocos meses con una muchacha de trece años y nunca más se supo de él. Tuvieron que atravesar los andes cargados con un pesado equipo científico y muy mal equipados para el frío. Hubo muchas muertes causadas por diversas enfermedades y caídas. El botánico se volvió loco en mitad de la expedición, que además debió ser paralizada durante ocho meses por un problema burocrático. En mitad de la expedición, los miembros españoles que la vigilaban al tratarse de suelo español tuvieron que acudir a sofocar una rebelión, paralizándose de nuevo las tareas.





Al término de la aventura, nueve años después, en 1.744, los directores no se hablaban entre sí y el equipo se había dividido en dos. Pero finalmente no todo fueron fatalidades. Después de nueve años la expedición pudo traerse consigo algunos avances científicos significativos. Se consiguió una medida de un grado de meridiano con la que se definió la unidad de longitud del metro, que se popularizó desde entonces, usándose el sistema métrico de forma universal. Pero para los protagonistas de la expedición, sin duda esta aventura les cambió la vida.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Carl Sagan y el origen de Google

¿Nunca os habéis preguntado por el extraño nombre de Google? Pues aquí Carl Sagan nos explica de donde procede, en un video anterior a la creación del famoso buscador.



Efectivamente, proviene del mayor número con nombre propio. Googol, 10 elevado a 100. Un número realmente gigantesco, más que el número de átomos de todo el universo. Lo cierto es que hay un número con nombre propio aun mayor, aunque éste deriva de googol, el googolplex, un 10 elevado a la googolésima potencia... Si lo escribiéramos sin emplear la notación científica, el papel empleado no cabría en el universo.

Los creadores de la empresa querían así expresar el volumen del material sobre el que se realizaban las búsquedas. El nombre final del buscador no es un juego de palabras, la pequeña modificación en su terminación se debe simplemente a un error ortográfico al crear la empresa. Ya sabéis, eso de deletrear en inglés a veces es algo complicado...

martes, 23 de octubre de 2007

Meme: como ser un blogger y no morir en el intento

Me manda Animal Político un nuevo meme. En esta ocasión se trata de dar algún consejo sobre cómo mejorar tu blog y contar cómo has llegado a esto.

Pues bien, un buen día, leyendo una noticia en elpais.com encontré un comentario de un lector que me indignó. Indicaba su blog, por lo que entré a leerle. Para mi sorpresa tuvimos una conversación respetuosa y empecé a visitar su página regularmente (hoy este blog está abandonado), y a través de ésta conocí diversas bitácoras en las que desde entonces compartimos razonamientos día a día. Pronto descubrí que en casa ajena no se pueden exponer tus pensamientos con total libertad, y, sobre todo, que casi nunca hablan del tema que a ti más te interesa, por lo que finalmente decidí abrir mi propio blog, “a ver que pasaba”. Y aquí estoy desde entonces.

No obstante, llevo aun poco tiempo en la blogosfera y mi blog tampoco es que sea demasiado leído, así que no creo que sea el más indicado para dar consejos sobre cómo conseguir una gran bitácora. Pero bueno, comentaré alguna cosilla que me parece importante para disfrutar con tu blog:

- Libertad de escritura. En mi opinión lo más importante de un blog no son los lectores, sino el autor. Escribe para ti mismo, sobre lo que te inquiete, sobre lo que estés dando vueltas, sobre tus divagaciones diarias. Es un buen ejercicio. Es aconsejable no darle importancia a la temática, escribe sobre lo que te apetezca en cada momento. Si no estás disfrutando con la escritura de una entrada, déjala para otra ocasión.

- Documentación. Para mí es importante documentarme antes de escribir una entrada. Pero no para evitar errores en la exposición del post, sino para aprender. Cada día aprendo algo nuevo en cada una de las entradas que escribo. Llevo muchos años leyendo ávidamente ensayos y revistas sobre ciencia, además de mi formación académica, con lo que la base y las ideas para las entradas científicas ya las tengo. Pero una vez decidida una entrada que a mí me interesa, busco información sobre el tema, para poder exponer mejor la entrada y, sobre todo, para aprender más. Los que me leéis ya sabéis que busco siempre analogías y comparaciones en las entradas científicas para hacer más fácil la comprensión. Las ideas de estas analogías las he ido obteniendo a lo largo de los años de distintas lecturas de ensayos de divulgación, como el que ya comenté de “Una Breve Historia de Casi Todo”, o de un gran número de blogs de temática científica. Luego queda desarrollar la entrada, que es lo más entretenido y satisfactorio.

- Escribe en frío. Aunque en alguna ocasión no me he aplicado el cuento, creo que es mejor dejar reposar un poquito la idea y no publicarla en caliente, sobre todo con temas políticos o de actualidad. Si publicara una entrada justo después de leer El País o Público o escuchar La Ser mi blog sería una batalla diaria, y no quiero eso. Prefiero que sea un lugar de tranquilidad y relax. Para crispación ya están los medios de comunicación, que poco transmiten de la vida real. Aun así, de vez en cuando es sano desahogarse. Hay que encontrar un equilibrio entre la salud mental y la úlcera.

lunes, 22 de octubre de 2007

Kelvin y las leyes de la termodinámica

Se dice de William Thomson, nombre real de Lord Kelvin, que fue una de las mentes más sorprendentemente lúcidas de la historia de la humanidad. Nacido en 1.824 en Belfast, se trasladó unos años después a Glasgow, donde fue admitido en la universidad a la edad de diez años. Con solo 20 años se había licenciado también en Cambridge de forma algo sorprendente, obteniendo los máximos niveles en matemáticas, en remo y fundando una asociación musical en la universidad. Había publicado ya una docena de artículos en inglés y francés sobre matemáticas puras y aplicadas. Publicó dichos artículos de forma anónima por miedo a poner a sus superiores en evidencia, debido a la deslumbrante originalidad de los artículos.

Durante su vida tocó casi todas las ramas de la física, y consiguió la riqueza gracias a 69 patentes que le proporcionaron enormes ingresos. Por ejemplo, fundó las bases de la refrigeración (¿alguien recuerda los kelvinator?) Llevó la lógica a la medida de la temperatura al instaurar una escala absoluta con valores únicamente positivos y grados de amplitud igual a los centígrados, basados en la congelación y ebullición del agua. Ésta escala es, por supuesto, la escala de los grados kelvin. Impulsó con sus inventos la telegrafía intercontinental, la brújula marina o las sondas de exploración marítima. Su gran error fue fijar la edad de la Tierra en entre 20 y 400 millones de años, aceptando finalmente la edad de 24 millones. Pero estamos hablando de una época en la que estaba firmemente aceptado por la comunidad científica que la edad del universo (fijada por físicos y astrónomos) era menor que la de la Tierra (fijada por geólogos y biólogos). Y ninguno daba su brazo a torcer.

Su gran éxito, por supuesto, fue la segunda ley de la termodinámica. P. W. Atkins definió muy bien estas leyes de la termodinámica cuando dijo: “Hay cuatro leyes. La tercera de ellas, la segunda ley, fue la que primero se identificó. La primera, la ley cero, fue la última que se formuló. La primera ley, fue la segunda; la tercera ley podría no ser una ley en el mismo sentido que las otras”. Y en cambio, se trata del conjunto de leyes, para muchos, más elegantes y absolutas de las que haya formulado el hombre. Dennis Overbye las describe irónicamente de la siguiente manera:
1.- No puedes ganar.
2.- No puedes empatar.
3.- No puedes abandonar el juego.

En fin, mucho debemos a este genio del siglo XIX, que cambió para siempre la historia de la ciencia.

viernes, 19 de octubre de 2007

Cita: los micropost

“He redactado esta carta más extensa de lo usual porque carezco de tiempo para escribirla más breve” Blaise Pascal (1623-1661)

Después de la conversación de ayer en el blog de Animal Político, esta entrada está dedicada a Garib, para que no me denuncie a la SGAE y para que vea que apreciamos sus esfuerzos por sintetizar una idea.

La energía de tu cuerpo

Una de las conclusiones de la ley de la relatividad general de Einstein es que todos tenemos energía suficiente en nuestro cuerpo como para reventar toda una ciudad. Para eso y para mucho más, por supuesto.

No hay más que aplicar su famosa ecuación, e=mc^2, donde “c” es la velocidad de la luz, 300 millones de metros por segundo, y “m” la masa. Por tanto, para una persona de 80 kilos obtenemos un valor de 7,2*10^18 julios. Es decir, 7.200.000.000.000.000.000 julios. La energía que desatarían 30 bombas de hidrógeno grandes, las más destructoras que ha creado la humanidad. O energía suficiente como para mandar una nave del tamaño del Titanic a Marte ida y vuelta. Varias veces. Poseemos mucha energía.

El problema es que no sabemos cómo obtenerla. Nos bastaría con reciclar las uñas o el pelo que nos cortamos para saciar todas nuestras necesidades energéticas de por vida. Pero también bastaría con una cucaracha para reducir a cenizas toda una gran ciudad. El método más eficiente que hemos encontrado los humanos para desatar la energía encerrada en la materia es, desgraciadamente, la bomba atómica, cuya eficiencia además no llega al 1%. Y ya conocemos todos la devastación que provoca. Hay mucha, muchísima energía encerrada en la materia.

jueves, 18 de octubre de 2007

El olor de los recuerdos

Es sorprendente lo evocador que resultan los olores. No hay ningún sentido como éste para traernos a la memoria recuerdos entrañables, lugares de nuestra infancia, vivencias enterradas en el tiempo. Quizá lo insustancial de los olores los convierten en más evocadores de nuestros también insustanciales recuerdos.

A menudo vamos por la calle y un determinado olor nos retrotrae a algún lugar olvidado hace tiempo. Decimos cosas como que “huele a Pontevedra”, como si una ciudad poseyera en exclusiva un olor determinado. Pero para nosotros es así, es lo que nuestras vivencias han marcado a fuego por siempre en nuestra conciencia. Así, para uno el romero será siempre el olor de Granada y para otros el de Oviedo.

Hay olores que nos devuelven a nuestra niñez, olores que nos hacen sonreír al recordarnos tiempos felices. Es curioso que el sentido menos desarrollado en el ser humano sea el que tenga más fuerza evocativa, apareciendo en el límite de nuestra conciencia, en los suburbios de nuestra mente, para hacernos revivir momentos lejanos que nos estaban abandonando por siempre. Para mí el olor del mar, ese olor salado, fresco, el olor que te envuelve en cuanto se abren las puertas del tren en Cádiz, hace que instantáneamente me sienta en casa, me acoge entrañablemente, me da la bienvenida a mi tierra. Lo aspiro profundamente para llevar esa sensación a cada rincón, para recordarle que de nuevo estoy en casa. Huele a verde mar, como Galicia me huele al verde del musgo y a la sal de las rocas. Cádiz a arena húmeda y Bayona a piedra oscura golpeada por el mar. Cada uno tiene los suyos, y el olor de la infancia siempre será placentero.

Siempre agradable, pues nos devuelven vivencias que nunca volverán. Nunca volverán pues nunca han podido irse. Son esos sentimientos intangibles, esos insustanciales recuerdos que pueblan nuestra rutina, aparcados en un rincón de la conciencia hasta que despiertan a gritos nuestra humanidad, los que nos hacen como somos. Siempre nos acompañan, con esa melancolía que arrastra el tiempo, pues realmente somos nuestros recuerdos.

martes, 16 de octubre de 2007

El origen del sistema solar

Para que aparezca la vida en un planeta, es necesario en primer lugar que se encuentren los materiales necesarios. Como decía Carl Sagan, “Si quieres hacer un pastel de manzana desde el principio, primero debes crear el Universo”... En una nube interestelar de hidrógeno es imposible que se forme vida. Son necesarios el resto de los elementos químicos. Y para que se formen todos los elementos químicos que nos constituyen, es absolutamente necesario que antes nazca, viva y muera una estrella.

Durante la vida de esa primera estrella se van generando en su interior diferentes elementos químicos a partir del hidrógeno original. Hasta llegar al hierro, último de los elementos generados en el horno de fusión nuclear del centro de una estrella. Una vez llegado a este punto, la estrella colapsará al no poder compensar la enorme fuerza de la gravedad con la energía obtenida de la fusión nuclear. Pero durante la enorme explosión termonuclear que pone fin a la vida de esa estrella ya se dan las condiciones necesarias para la formación de todos los elementos de la tabla periódica. Se forma entonces, tras la supernova, una gigantesca nube de gas interestelar compuesta por hidrógeno, helio y una gran variedad de elementos más pesados. Ya tenemos la materia prima que formará todo el sistema solar, incluida la Tierra y, por supuesto, nosotros. Por ese motivo decía Carl Sagan que somos polvo de estrellas. Literalmente.

Hace unos 4.600 millones de años, estos materiales comenzaron lentamente a agruparse, primero gracias a las fuerzas electrostáticas y luego a la acción de la gravedad. El 99,9% de toda esta gigantesca nube se fue uniendo en un punto central, hasta que la presión en el centro de esta enorme esfera fue tan elevada que los átomos de hidrógeno que había en ella se empezaron a fundir entre ellos creando helio. Y generando cantidades ingentes de energía en forma de luz, calor y radiación. Había nacido el Sol.

El 0,1% de materia restante se fue lentamente condensando en órbita a esta joven estrella para formar los diferentes planetas, asteroides y cometas existentes en nuestro sistema solar. Todo esto sucedió con una rapidez extraordinaria. Se estima que la Tierra se formó en solo unos 200 millones de años, tal vez menos.

Entonces, hace unos 4.400 millones de años tuvo lugar un espectacular suceso astronómico que cambió de repente la faz de la joven Tierra y la dotó de un enorme y cercano satélite: la Luna. Pero de esa historia ya hablaremos en otra ocasión. Por ahora, el sistema solar ya se ha formado.

lunes, 15 de octubre de 2007

Pierre y Marie Curie

Pocas mujeres hay en la historia de la ciencia que hayan destacado tanto como Marie Curie, por lo menos hasta mediados del siglo XX.

Licenciada en física en 1.893 y en matemáticas un año más tarde, se casa con un profesor de física en 1.895, Pierre Curie. Un año antes empiezan a trabajar juntos en el laboratorio sobre unos materiales con unas características muy peculiares. En 1.895 se descubren los rayos X, y en 1.896 la radioactividad natural, lo que anima a Marie a realizar la tesis doctoral sobre los materiales radioactivos.

Descubren dos nuevos elementos, el polonio (bautizado así por el país natal de Marie) y el radio (por su intensa radiación). En 1.902 presentan sus resultados en público, obteniendo fama mundial de modo casi inmediato. Un año más tarde obtienen el premio Nóbel de física junto con Henri Becquerel “en reconocimiento de los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubierta por Henri Becquerel”. Pierre Curie presentaba ya graves síntomas de una excesiva exposición a la radioactividad. Murió antes de que su enfermedad fuera a más, al ser atropellado en la calle por un carruaje de seis toneladas.

Marie Curie continuó sus estudios, obteniendo en 1.911 su segundo premio Nóbel, en esta ocasión de química, por “el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento”.

Curie murió como tenía que morir, de leucemia. La ignorancia sobre los materiales que estudiaba hizo que trabajara con altísimos niveles de radiación sin ningún tipo de protección. Hasta tal punto llegó la radiación a la que se expuso que sus documentos y ropas de las décadas de 1.890 y 1.900, se guardan en la actualidad en cajas de plomo, y quienes los estudian deben ponerse ropa protectora especial, pues son demasiado peligrosos por su nivel de radiactividad. Incluyendo sus objetos personales que ni siquiera entraban en el laboratorio, como sus libros de cocina. Ella emitía ya radiactividad. Durante décadas se pensó que la radiactividad era tan beneficiosa que se incluyó en dentífricos, alimentos, laxantes. Incluso se daban baños de radiactividad para mejorar la salud.

Su muerte llegó en 1.935, un año antes de que su hija, Irène Joliot-Curie, obtuviera también el premio Nóbel de química “por sus trabajos en la síntesis de nuevos elementos radiactivos”. Como no podía ser de otra manera, Irène murió también de leucemia, en 1.956.

jueves, 11 de octubre de 2007

Hallazgo sobre el bipedismo

Estos días se ha producido una noticia que está levantando mucha expectación entre paleontólogos de todo el mundo.

Se han encontrado indicios de la aparición temprana del bipedismo. Hasta ahora estaba bastante aceptada la teoría de que los primeros primates bípedos aparecieron en la sabana africana hace unos seis millones de años. Este nuevo descubrimiento anticipa su aparición 15 millones de años, es decir, hasta hace 21 millones de años.

La polémica surge, una vez más, ante la posición de los medios de comunicación, que ya lo presentan como certeza de un bipedismo temprano en la rama que conduciría al ser humano. Simplemente quería remarcar, a los que leyeran estos días la noticia, que no se trata más que de una hipótesis enormemente criticada por la mayor parte de los expertos, pero que los medios dan ya por verdadera. Los hallazgos hacen casi indiscutible que hace 21.000.000 años existió en la entonces selva africana un mamífero bípedo, pero su relación con el ser humano y el resto de primates es enormemente lejana. La hipótesis más aceptada en estos momentos es que esta especie surgió por una mutación genética, pero que no soportó la presión del entorno y se extinguió sin continuar su línea evolutiva. En el clima de entonces el bipedismo no suponía absolutamente ninguna ventaja adaptativa al entorno, y las líneas evolutivas siguen mostrando una división entre humanos y chimpancés de entre hace 6 y 4 millones de años. Si las conclusiones de este hallazgo fueran las que estamos escuchando estos días, la rama hominoidea nunca habría existido. Y de existir, los chimpancés y otros primates serían bípedos.

Aclaro esta noticia porque me irrita profundamente que los medios de comunicación den por ciertas hipótesis científicas en función de su impacto mediático, no de su aceptación por los realmente expertos en el campo tratado. Yo no soy uno de ellos, pero el espíritu escéptico es esencial en el marco científico, y uno debe informarse antes de dar credibilidad a un descubrimiento y, sobre todo, a sus interpretaciones. Imagino que los medios de comunicación tienen asesores científicos (o así debería ser), aunque a veces uno lo duda. Por poner un ejemplo típico, estoy acostumbrado a que den noticias como “descubierta una galaxia a 13 billones de años luz”, mucho más allá de los límites del universo, por una simple mala traducción entre el billón inglés y el español.

miércoles, 10 de octubre de 2007

La Cruz del Sur

Cuenta una vieja leyenda andina que el ñandú, intentando escapar de los cazadores, cruzó un zigzaguenate río bajo la atenta mirada del viejo y la vieja. Justo en el momento en el que el animal tropezaba con un agujero del camino, cerca de su nido, los dioses, viendo el sufrimiento del ñandú, decidieron inmortalizar la escena y colocarla por siempre en la bóveda celeste. Según este visión, el zigzagueante río sería la Vía Láctea, el ñandú la cruz del sur, el viejo y la vieja corresponderían con la Gran y la Pequeña Nubes de Magallanes, el agujero con la Nebulosa del Saco de Carbón y el nido del ave con las Pléyades (también llamadas Siete Hermanas por otra vieja leyenda...). Una monumental escena de caza inmortalizada por siempre en el cielo austral. Pero hay multitud de leyendas sobre esta composición, una por cada cultura que sorprendida miraba a las estrellas.

La Cruz del Sur siempre ha sido una de las constelaciones más románticas del cielo. Conocida desde tiempos inmemoriales, nunca ha sido fácil de localizar para las civilizaciones occidentales. De hecho la precesión la mantuvo oculta bajo el horizonte boreal durante gran cantidad de siglos, desde tiempos de la Roma Clásica. Su existencia era, en Europa, más leyenda que conocimiento. Escribió Dante de ella, en “La Divina Comedia”, que marcaba el camino desde el Infierno hacia el Purgatorio.

En tiempos de la antigua Grecia o de los faraones egipcios, la precesión aun no había ocultado esta constelación bajo el horizonte, por lo que era conocida, pero como parte de la constelación del Centauro. Con su ocultación por debajo del horizonte desapareció de nuestros ojos y nuestra cultura. Hasta que la expedición de Americo Vespucci a Sudamérica en 1.501 la redescubrió. Pero fue Magallanes, en 1.505, quien la bautizó como la Cruz del Sur. Poniéndolas en referencia con las estrellas del centauro, unió las cuatro grandes estrellas en forma de cruz, creándose así la más pequeña de las 88 constelaciones modernas.

Su característica más importante es que es esencial para localizar el polo sur celeste, y por tanto, para la navegación marítima en todo el hemisferio sur. En el polo sur no hay una estrella notable como sucede con la polar en el norte, por lo que hay que recurrir a esta famosa constelación. Alargando su brazo mayor cuatro veces y media obtienes la posición del polo sur.

Entre los objetos más llamativos de esta pequeña constelación está la estrella alfa crucis una de las más brillantes de nuestro cielo. También destacan la cefeida (un tipo de estrella variable) beta crucis y la estrella doble gamma crucis. Del cielo profundo destaca la nebulosa del Saco de Carbón, una nebulosa oscura en la que el espacio parece haberse tragado las estrellas.

lunes, 8 de octubre de 2007

La probabilidad de vivir

Imaginemos que tenemos en un hangar un nuevo y flamante A380, el avión de pasajeros más grande del mundo. Pero lo tenemos completamente desmontado, pieza a pieza, tornillo a tornillo, cable a cable. Absolutamente todos los componentes más simples desperdigados aleatoriamente por todo el hangar. Un caos.

Ahora imaginemos que sobre el hangar pasa un gran y destructivo huracán de categoría 5 que lo zarandea todo durante unas horas. Al término de la tempestad nos asomamos al hangar y ¡sorpresa! Tenemos nuestro airbus A380 completamente montado, impecable, impoluto, brillante y perfectamente operativo.

Ciertamente es algo muy poco probable, podríamos decir que absolutamente imposible, ¿no? Así es. En cambio, la probabilidad de que eso suceda es mucho, muchísimo mayor que la probabilidad de que yo exista.

La secuencia de acontecimientos que se ha tenido que producir para desembocar en mi existencia es algo descomunal. Los factores que se han tenido que dar, absolutamente incontables. Por poner unos ejemplos... Un único espermatozoide de entre millones y millones tenía que ganar la carrera en el momento oportuno y con el óvulo oportuno. Pero esa misma carrera se tuvo que dar en absolutamente todos mis ascendentes. Y vimos ya en una entrada anterior que son realmente mucha gente... Si en uno solo de esos casos no hubiera ganado el espermatozoide adecuado, solo él, la cadena de la vida se habría desviado y no habría desembocado en mí. Todos mis ascendentes, desde el primer ser vivo que pisó la tierra, han tenido que ser muy afortunados. Todos superaron la niñez y fueron capaces de reproducirse. Todos, a lo largo de miles de millones de años. Esa cadena en ningún momento se rompió. Con millones de individuos. Ninguno tuvo la polio, ni fue devorado por ningún depredador, ni ninguna afección pulmonar, cardiaca o digestiva de importancia. Nada en la dificultad de la vida les impidió a ninguno continuar esa enorme cadena.

Y eso por no entrar en las probabilidades astronómicas, en los acontecimientos que se han tenido que producir en nuestro universo, nuestra galaxia, nuestro sol, nuestro planeta y nuestra luna para que en este diminuto punto aparezca la vida. O incluso para que exista nuestro pequeño punto. La probabilidad de que existamos es realmente pequeña, realmente despreciable, y en cambio aquí estamos. Es cierto que si esa cadena se hubiera desviado, no seríamos nosotros los que nos hiciéramos estas preguntas, pero otros las harían. Pero, en fin, principio antrópico, la imposibilidad ha desembocado en nosotros. En todos nosotros.

viernes, 5 de octubre de 2007

Todo empezó en Panamá

Hace unos pocos millones de años estaban sucediendo dos hechos que cambiaron el destino del mundo. Por un lado, la India, hasta entonces una gran isla en mitad del océano Índico, se incrustaba contra el continente euroasiático, empujando los bordes de ese lento impacto hacia arriba, levantando la cordillera del Himalaya. Esta monumental mole montañosa cambió el clima de todo el planeta, como era de esperar, sumiendo a una buena parte del norte de Asia en un invierno del que todavía no ha salido, al tiempo que le dio al sudeste asiático un clima cálido que propició la expansión posterior del homo erectus.

Pero el hecho más importante para nosotros se produjo hace unos seis millones de años, cuando América del Norte y América del Sur se unieron al elevarse todo el istmo de Panamá sobre el nivel del mar. Desde entonces, los océanos Atlántico y Pacífico han quedado separados. Esto provocó un cambio en el clima de todo el mundo. La desaparición de la corriente cálida producida por el bloqueo continental hizo descender bruscamente las temperaturas de América del Norte. Pero lo más importante para nosotros es que este hecho produjo en África una importante subida de temperaturas y disminución de las lluvias, pasando de tener un clima tropical a que predominara la sabana más o menos actual.

Ante este cambio climático, unos monos que habitaban el valle del Rift no tuvieron más remedio que evolucionar o morir, bajando de los árboles para ir a buscar su sustento en campo abierto. Como imagináis, estos monos, con el paso de las generaciones, se convirtieron en seres humanos. No es que nosotros abandonáramos los árboles, es que los árboles nos abandonaron a nosotros. Si no existiera Panamá, no existiríamos tampoco nosotros. Es un eslabón más en la ingente cadena de acontecimientos que se ha tenido que producir para que estemos ahora mismo leyendo blogs.

jueves, 4 de octubre de 2007

Bip, bip, bip, bip...

El 4 de octubre de 1957, hace hoy 50 años, la humanidad dio su primer tímido paso por escapar de la gravedad terrestre. La URSS ponía por primera vez en la historia un objeto humano en órbita terrestre, el pequeño satélite Sputnik. Lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, por entonces república soviética, era una pequeña sonda esférica de 58 centímetros de diámetro y 83,6 kilos de peso. En su interior, relleno de nitrógeno líquido a 1,3 atmósferas, escondía dos radiotransmisores de un vatio de potencia, una sonda de medida de presión, otra de temperatura, un ventilador y tres baterías de plata y zinc. Además poseía cuatro largas antenas con las que transmitía su señal a todo el mundo.

El pequeño satélite orbitaba la tierra a una distancia de entre 938 y 215 kilómetros de altura, pasando en muchas ocasiones sobre los cielos de Europa y de los Estados Unidos. Desde todo el mundo se podía captar su señal con un simple equipo de radioaficionado. Una señal en la que se transmitían codificados los datos de los sensores de la sonda.

Fue un auténtico hito científico, y también propagandístico. «Gran victoria en la competencia mundial contra el capitalismo», titulaba el 'Pravda', mientras que Occidente seguía con la mosca en la oreja aquel rastro de «bip... bip... bip...» emitidos por el ingenio.

El “compañero de viaje”, significado de Sputnik en ruso, dio 1440 vueltas alrededor de la Tierra antes de desintegrarse en su regreso a la atmósfera, el 4 de enero de 1958, después de haber recorrido 70 millones de kilómetros en las proximidades de la Tierra. Pero lo más importante de este satélite es que abrió un camino que aun estamos recorriendo, la exploración del universo. Azuzó la imaginación de toda una generación que estudiaría con entusiasmo los secretos del espacio y que enviaría sondas a la Luna, a Marte, a Venus y casi a cada rincón del sistema solar.

Pero la intencionalidad real de esta temprana carrera espacial no era ni mucho menos científica. Estaba enmarcada dentro de otra carrera, la armamentística. La utilidad futura de los satélites empezaba a ser clara, aunque aun tenían muchos detractores que mantenían que no servían para nada, que no podían mandarse al espacio sistemas complejos. Pero la utilidad armamentística de esa carrera era clave. Para lanzar al espacio esa sonda se empleó el vehículo de lanzamiento R7, un misil balístico intercontinental. Tanto EEUU como la URSS estaban ensayando sus sistemas de misiles, perfeccionando una tecnología aun en pañales, con el fin último y claro de introducir cabezas nucleares en ellos y poder llegar a cualquier rincón del planeta sin salir de su territorio. Como finalmente sucedió. Una vez conseguidos los objetivos mediante los ensayos científicos, los lanzadores se empezaron a fabricar en masa y montar armamento nuclear en ellos.

«Nuestra misión no era crear un cohete para el Sputnik, sino diseñar un misil intercontinental capaz de llevar una carga termonuclear hasta EEUU», explica Chertok, responsable de establecer la conexión electrónica de los cohetes con las cargas nucleares. «Muchos pensábamos que aquella tarea no era seria, que era cosa de románticos y que no era necesario para nadie... Pero los colaboradores más cercanos de Koroliov sabíamos que él soñaba con el Sputnik». Gracias a estos “románticos”, hoy tenemos toda una flota de satélites que nos dan todo tipo de información meteorológica, biológica, de polución, predicción de desastres, seguimientos de incendios, de bancos de peces, de migraciones, seguimiento de la capa de ozono, de la desertización, de la deforestación, de las corrientes y mareas, etc, etc, etc... Además de todos los satélites de telecomunicaciones que nos proporcionan la instantaneidad de la aldea global, la transmisión de noticias desde cualquier lugar del globo, el seguimiento en misiones de rescate marítimo o terrestre, e infinidad de servicios que salvan literalmente miles de vidas cada año. Y todo empezó con este pequeño “compañero de viaje”, del que hoy se cumplen 50 años.

Si queréis escuchar el sonido que conmocionó al mundo, o simplemente saber más sobre este primer satélite artificial, pinchar aquí.

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