"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

lunes, 21 de abril de 2008

¿Realmente llegamos a la luna?

La respuesta es clara e inequívoca: sí, doce hombres han pisado la Luna. Y a veces uno se plantea si alguno que otro no estará habitualmente por allí, porque es sorprendente la cantidad de páginas dedicadas a negar la llegada del hombre a la Luna. Imagino que alguien abierto a creer que todo fue un montaje, a pesar de las apabullantes pruebas sobre su veracidad, difícilmente se contentará con la verdad y los datos objetivos para abandonar ese absurdo negacionismo. Pero intentaré mostrar aquí algunos de los datos que demuestran sin ningún tipo de duda que 12 hombres pisaron la Luna entre el 20 de Julio de 1.969 y el 14 de Diciembre de 1.972.

Podemos empezar por los materiales que hicieron el viaje de vuelta. En distintos centros de la NASA están almacenados los 382 kilos de roca lunar recogidas en las diferentes misiones. Es absolutamente imposible falsificar la composición química de una roca lunar, que lleva la marca inequívoca de su origen y las consecuencias medibles de su exposición durante millones de años a la radiación solar. Incluso, si se tratara de rocas llegadas de forma natural, por el choque de un meteorito, presentaría la abrasión propia de la entrada en la atmósfera. Pero no es así, las rocas muestran la composición propia de la superficie de la Luna y no están deterioradas por la reentrada en la atmósfera, pues la hicieron bien protegidas a bordo de la nave. Decir que estas rocas han sido analizadas por toda una legión de científicos de multitud de países, no han sido ocultadas por la NASA bajo ningún tipo de secretismo.

Por otro lado, el gobierno de los EEUU anunció con varios días de antelación el inicio de la misión Apollo XI y su objetivo de pisar la Luna por primera vez. Por tanto, miles de astrónomos, científicos y aficionados de todo el mundo siguieron con atención las evoluciones de la misión, pues la nave podía ser observada incluso por pequeños telescopios, aunque fuera solo como un punto en el ocular. Por supuesto, la URSS vigiló continuamente la posición de la nave, pues podría significar su derrota en la carrera espacial. Poner varias toneladas de material en la Luna es algo que no podría haberse ocultado a ninguna nación tecnológica de la época. La URSS fue plenamente consciente de que los americanos habían alunizado, y en ningún momento negó su derrota. Incluso ese alunizaje provocó cambios radicales en la política espacial rusa, que abandonó la exploración humana de la Luna para centrarse en la aplicación bélica de la carrera espacial.

Pero tenemos otras pruebas claras de la llegada del hombre a la Luna. En la misión Apollo 11 los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin colocaron sobre su superficie, en el Mar de la Tranquilidad, una placa reflectora con el objetivo de medir con la mayor exactitud posible la distancia de la Tierra a la Luna. Se trataba de un panel cuadrado de 60cm de lado compuesto por 100 espejos que apuntaban a la Tierra, una matriz retrorreflectora de medición láser lunar. Podéis ver dicha placa en la foto anexa. Y no es la única, ya que los astronautas del Apollo XIV y del Apollo XV dejaron otras dos en Fra Mauro y en el Mar de la Serenidad respectivamente. El sistema consiste en emitir desde un observatorio terrestre un haz láser hacia ese punto de la luna. El haz láser rebota sobre esa superficie reflectante y retorna a la Tierra. Mediante relojes atómicos de gran exactitud se mide el tiempo que a tardado ese haz láser en realizar el recorrido, con lo que podemos calcular fácilmente la distancia que separa a ese observatorio de la placa que dejaron los astronautas. Gracias a esas placas hoy en día sabemos que nuestro satélite se aleja de la superficie de la Tierra a un ritmo de 38 mm por año. Y es una medida que cualquier país o agencia espacial puede realizar hoy en día gracias a la presencia de esas placas en la superficie lunar.

Estos argumentos no bastan para convencer a los apolloescépticos de que realmente llegamos a la Luna, pues basan su teoría de la conspiración en rasgos de algunas de las fotografías que se hicieron durante la estancia de los astronautas en la superficie lunar. Poco a poco iré comentando todas estas fotos y videos en diferentes entradas, pues para todas esas críticas hay claras explicaciones basadas en la ciencia y, en la mayoría de los casos, el sentido común.

3 comentarios:

incorrecto dijo...

Es que circula cada cosa por internet...
Hace tiempo me llegó un power point defendiendo precisamente que lo de la llegada a la luna era una patraña. En fin.

Butzer dijo...

Bueno, ya sabes que hay mucha gente aburrida y que tiene que haber de todo en esta vida.
Igualito que los mitos de Elvis y yo que sé más...

Clamoxil dijo...

Los astronautas no van a la luna,
los escenarios eran de cartón,
viendo siluetas de espuma
bajo el cielo de papel carbón...

"Por caminos estrechos" de Quique González(Pájaros Mojados), es una buena sintonía para este topic.

Yo también creo que han llegado, pero la primera vez...

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