"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

lunes, 24 de septiembre de 2007

Historia de la estrella polar

Cuenta la leyenda que el gran dios Zeus cayó prendido por los encantos de una ninfa, Calisto, seguidora de Artemisa, a la que cortejó hasta conseguir seducirla. Calisto quedó embarazada de Zeus y dio a luz a un niño llamado Arcas. Hera, esposa de Zeus, enterada de la nueva infidelidad de su marido, se vengó convirtiendo a Calisto en una osa, la osa mayor. Otras versiones aseguran que fue Zeus el que la transformó en osa para defenderla de la ira de Hera o incluso Artemisa como castigo por romper su voto de castidad.

Años después, estando Arcas cazando, se encontró con la osa, a la que se dispuso a abatir. Zeus, sabiendo que se trataban de madre e hijo quiso evitar el parricidio, por lo que convirtió a Arcas en una cría de oso, la osa menor. Desde entonces están en la bóveda celeste, la osa mayor eternamente girando alrededor de la osa menor, en actitud protectora hacia su cría.

Pero no acaba ahí la leyenda. Hera, enfadada por el trato de Zeus hacia las osas otorgándoles la inmortalidad, se sumergió en el mar y pidió a Thethys y Océanos que esos osos nunca pudieran tocar el agua. Por ese motivo, ambas constelaciones nunca se ponen tras el horizonte, nunca tocan el océano, permaneciendo eternamente a la vista, por lo menos a la latitud en la que se encuentra Grecia.

A este tipo de constelaciones, que nunca se ponen en el horizonte, se las llama circumpolares. De entre todas las constelaciones, la osa menor es una de las más conocidas, pues alberga a una estrella esencial para la navegación marítima, α Ursae Minoris, también conocida como Polaris, o simplemente la estrella polar. Otros puntos conocidos de esta constelación son la estrella β Ursae Minoris (Kochab) o la galaxia UGC 9749, una pequeña galaxia satélite de la vía láctea.

Pero la famosa estrella polar no siempre ha sido la actual. El eje de rotación de la Tierra gira como el eje de una peonza, al ser un enorme giroscopio, apuntando en cada época a estrellas diferentes. Así, hace unos 15.000 años era otra famosa estrella, Vega (α Lyrae, una de las más brillantes de nuestro cielo), la que permanecía inmóvil indicando el norte a los viajeros. En el antiguo Egipto ese puesto lo ocupaba Thuban, (α draconis), en la constelación del dragón. Posteriormente pasó por las estrellas β de la Osa Menor y la κ del Dragón.

Y del mismo modo en el futuro pasarán otras estrellas. La siguiente en la lista será γ de Cefeo, dentro de 1.500 años. Pasará por varias más hasta regresar de nuevo a Vega, en el año 13.600, para cerrar el círculo regresando a Polaris en torno al año 30.000.

4 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Muy interesante tu entrada.

No se que software usas pero si estás interesado en proyectos de software libre --como yo-- seguro que te va a gustar el proyecto KStars.

Blanca dijo...

Preciosa la unión entre mitología y astronomía... bueno, en realidad entre mitología y todo...

Espero con ansia la historia de la Cruz del Sur, adelantándote que su visión en el cielo es emocionante, no solo por la simple visión de una constelación desconocida para los habitantes del norte, sino por la simbología, que añade emoción añadida a la visión tan clara de unas estrellas ordenadas.

Ese es otro más de los enigmas que nos tendrás que desvelar... por qué el orden inamovible, siempre colgadas en el espacio de la misma manera, compañeras de nuestros sueños nocturnos.

Recuerdo una noche especialmente hermosa, en Colonia de Sacramento, Uruguay, un prado a la orilla del Río de la Plata y ninguna luz que disturbara la visión. Unos estupendos chicos, dueños de un restaurante a la orilla del río habían armado un pequeño telescopio en ese prado porque marte estaba especialmente cerca de la tierra, su brillo y tamaño eran espectaculares sin ningún tipo de lente, y yo disfruté de un espectáculo inolvidable...

Butzer dijo...

Lástima que cada vez no sea más difícil ver las estrellas con tanta contaminación-no solo lumínica-.
Un buen mito el de la osa polar, de esos que me gustan a mi...xd
Saludos.

Adivagar dijo...

Sí que es interesante el proyecto Kstars, cerrajero. Yo soy de la antigua usanza, aunque tengo varias aplicaciones para la observación, al final me sigue gustando tirar de papel. Al campo voy con mi guia anual del cielo, mi planisferio y mi guía de espacio profundo debajo del brazo...

Butzer, la contaminación es un problemón. Ahora es dificil hasta localizar la polar, y la vía láctea es completamente invisible excepto en contadas ocasiones.

Blanca, escribiré una entrada sobre la Cruz del Sur y el cielo del hemisferio sur en general, con sus nubes de Magallanes. Tiene menos de mitología pero mucho de romanticismo, de exploradores, de campañas científicas de años de duración. Es un tema muy interesante. Con respecto al orden inamovible, es una impresión nuestra, el universo es enormemente violento y activo. Pero nuestra escala de tiempo es demasiado pequeña...

Un saludo!

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