"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

martes, 25 de septiembre de 2007

Levántate y anda

Es fácil decirlo. Pero nos costó millones de años de evolución. El bipedismo marcó un hito en la evolución humana, una diferenciación en el camino entre nosotros y nuestros hermanos más cercanos. Parece sencillo, simplemente hay que erguirse, levantarse, mirar al frente y dar un paso. Pero no, no es tan sencillo. Los cambio anatómicos para poder hacerlo son enormes. Para poder mantener la postura erguida de forma continua necesitamos muchos cambios en nuestro cuerpo:

- El orificio del cráneo por el que entra la columna debe descender a la base del mismo. Si observamos un perro, veremos que el cuello lo tiene detrás de la cabeza, no debajo. Este primer cambio no es sencillo, pero claro, no sería muy adaptativo ponernos de pie y mirar generalmente hacia el cielo. Tendríamos que hacer un esfuerzo para bajar la cabeza, como hacen algunos animales.


- Las piernas deben ser más robustas, pues soportarán todo el peso del cuerpo. Deben producirse además cambios en la forma del fémur para poder andar derecho, sin el bamboleo hacia derecha e izquierda característico del corto andar bípedo de muchos simios, muy inestable y poco eficiente energéticamente. Y este cambio óseo debe tener una serie de poderosos músculos para accionarlo, músculos nuevos que no poseen nuestros primos.

- La columna se arquea, cambia de forma, se curva violentamente para poder repartir de forma más eficiente el peso del cuerpo y retrasar su centro de gravedad, que ahora debe estar sobre los dos únicos puntos de apoyo. Las vértebras modifican su forma para soportar un peso que a cuatro patas no soportan.

- Las costillas cambian su posicionamiento, de manera que soportaran mejor unos pulmones y un corazón que ahora generalmente empujan hacia el hueco inferior, no hacia el frontal del tórax.

- Los pies deben cambiar radicalmente, recortando los dedos, perdiendo el pulgar prensil y alargando el talón, con el fin de dar estabilidad en el nuevo modo de desplazamiento.

- La pelvis sufre un cambio fundamental en nuestra evolución. Necesita ser más ancha y curvada para poder soportar el peso de los órganos internos, además de para retrasar el centro de gravedad. Este cambio tuvo consecuencias enormes en el desarrollo de la gestación, pasando toda la humanidad a ser recién nacidos prematuros, continuando en el exterior la formación del ser humano, incluido su cráneo, que de esta manera se libró de la limitación del canal del parto pero nos obligó a cuidar de nuestras crías durante mucho más tiempo, ya que nacen completamente desvalidas.

Son muchos cambios simultáneos, y todos son necesarios para el bipedismo e incompatibles de forma aislada con la supervivencia. Todavía hoy seguimos sin comprender del todo cómo se pudo producir ese proceso tan complejo dentro del marco de la evolución, que solo entiende de mutaciones puntuales individuales progresivas. Un cambio tan súbito y grande no hemos terminado de encajarlo bien el la teoría evolutiva. Pero encajará. Al fin y al cabo la teoría de la evolución ha sufrido muchas pequeñas modificaciones a lo largo de su historia a medida que se hacían nuevos descubrimientos, haciendo ver que la evolución es un mecanismo más formidable y complejo aun de lo que pensaba Darwin.

Por otro lado el bipedismo nos permitió en primer lugar un caminar más energéticamente eficiente aunque más lento, una mejor visión de nuestro entorno (y por lo tanto de nuestras presas y depredadores) y, sobre todo, libertad para emplear las extremidades anteriores (ahora superiores) para otros menesteres. Como emplear un hueso como herramienta e iniciar así un nuevo y enorme estímulo para nuestro cerebro.

5 comentarios:

Scout Finch dijo...

"... y parirás a tus hijos con dolor" como le dice Dios a Eva en el libro del Génesis.

Súmmum dijo...

Siempre me resulta interesante remomorar nuestro origen y evolución.

Maripuchi dijo...

... bueno, jaja, Scout ... yo no hubiera citado a dios ...

Pero, efectivamente, el parir con mucho dolor es consustancial a la especie humana y es motivado por el bipedismo...

Scout Finch dijo...

Es una cita bíblica muy adecuada a este caso ¿no?

;-)

Adivagar dijo...

Pues yo creo que sí, Scout, sí que es apropiada. El cambio en el canal del parto por el bipedismo tuvo un "efecto secundario", el aumento del dolor durante el parto. No es que las demás especies no sientan ese dolor, pero no tan agudo. Y también aumentó el sufrimiento del niño, que tarda más en nacer, deforma su cabeza y tiene que hacer un giro peligroso en mitad del canal. Pero, como especie, compensó el sacrificio. Sobre todo si eres hombre, claro...

Un saludo a los tres.

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