"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

viernes, 21 de septiembre de 2007

La fila familiar (III)

Continuamos con la saga familiar que iniciamos en esta entrada y continuamos en esta otra. Recuerdo el ejercicio mental a realizar. Una fila en la que el primero soy yo, detrás de mí se coloca mi padre, luego mi abuelo, detrás mi bisabuelo, y así sucesivamente. Partimos de la madrileña Puerta del Sol. En la primera parte del viaje nos quedamos en Zaragoza. En la segunda llegamos hasta el océano Pacífico tras atravesar toda Europa y el continente asiático. Un viaje a través de nuestra sangre, de nuestros genes.

Y una vez llegado al pacífico, nos sumergimos en el agua... Estamos ante el Tiktaalik roseae, posible antecesor común de todos los animales que hay sobre la tierra, mamíferos, aves, reptiles, incluso de los que posteriormente volvieron al agua, como delfines, ballenas, focas, etc. Un animal a medio camino entre los peces con aletas y los tetrápodos con extremidades.

Empezamos a cruzar el pacífico, viendo como este ascendiente directo nuestro va adquiriendo un aspecto más propio de los peces con aletas que de los tetrápodos. Ya es inequívocamente un pez de aspecto similar a un primitivo atún... Ya poco podemos ver, casi no queda registro fósil para conocer esa época. Sabemos que hace unos 400.000.000 años uno de nuestros ascendentes directos, perteneciente a la familia de los Agnatha fue el primer vertebrado, el primer ser vivo con espina dorsal.

Y para atrás, el desconocimiento. Nuestros genes se pierden en seres de aspecto alienígena, invertebrados desconocidos para nosotros pero en cambio directamente emparentados por vía sanguínea directa. Seres que, en nuestra fila, cambian rápidamente de aspecto hasta llegar a un punto, hace unos 500-550 millones de años, en el que la vida dio el gran cambio sobre la tierra. Empezaron a proliferar los organismos complejos en una auténtica explosión de vida. A partir de aquí nuestra fila se convierte en una sucesión de organismos unicelulares. El paso de estos a los pluricelulares y de los invertebrados a los vertebrados sigue, para nosotros, sumergidos en el misterio.

Pero la cadena unicelular continua de modo aburrido durante otros 100 millones de años, hasta que llegamos al primero de los grandes cambios en la vida en la tierra, la aparición de seres aeróbicos. Seres unicelulares que obtienen su energía a partir del oxígeno. Si nos remontamos más allá, más de 600 millones de años desde la actualidad, todos los seres vivos emitían oxígeno como desecho de su química, oxígeno que les era enormemente tóxico y que terminó llenando la atmósfera, permitiendo la evolución hacia seres cuyo metabolismo se basó en ese volátil y hasta entonces venenoso elemento.

Y se acabaron los cambios. Durante los más de 3.000 millones de años siguientes, casi toda la historia de la vida, nuestra fila familiar es una sucesión de seres unicelulares anaeróbicos cada vez más simples, llegando al ancestro común de animales y plantas, más adelante al antecesor común de éstos con los mohos, los mohos del lino y numerosas (y desconocidas para el gran público) ramas de la vida que veremos en otras entradas. Seguimos navegando por los océanos hasta dar dos veces la vuelta al mundo, viendo células cada vez más simples, hasta llegar a una pequeñísima bolsita de material genético que, por un maravilloso azar del destino, hizo algo maravilloso, comenzó a dividirse. Y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Poco más que una decena de genes envueltos por una fina cubierta de material aceitoso. Una protocélula que con el paso del tiempo terminaría evolucionando hasta llegar a nosotros, que miramos hacia atrás intentando comprender lo mejor posible el origen de nuestra existencia.

9 comentarios:

Maripuchi dijo...

Y como sigamos así, no empezarán a tardar en aparecer seres que en vez de oxígeno, consuman dióxido de carbono ... que empieza a ser abundante... y así se escribe la historia.

Wicek dijo...

Se va a ofender el Niño predicador de Youtube.
¡¡ Yo no soy pariente del mono !! ;-))))

Saludos

Blanca dijo...

O sea, que si yo llamo a alguien ameba, no le estoy insultando, ¿verdad?

Conozco varias amebas que visten traje y se sientan en el Congreso de los diputados...

Sigurd dijo...

Lo de venir de una comadreja reptiliana calva ya me costaba asumirlo, pero esto ....

Adivagar dijo...

Jajaja! Maripuchi, muy bueno, quizá tengas razón, pero el rendimiento energético del CO2 no es el mismo que el del oxígeno.

wicek, como dice un comentario en youtube, alguien necesita predicar menos e ir mas al colegio...

Blanca. Hombre, que estemos emparentados no quita que sea un insulto. Un cerdo es genéticamente muy cercano, pero a mí me ofendería la comparación. Y también están en el congreso... jeje

Sigurd, ¡si es que toda la vida es una! Toda tiene el mismo origen, todos el mismo código.

Hay un ejemplo curiosísimo. Uno de los "órganos" de nuestras propias células, las mitocondrias, esenciales para su correcto funcionamiento, son en realidad seres unicelulares absolutamente independientes de nosotros, con su propio material genético, con su propio ritmo de división celular. Y en cambio están en todas nuestras células y sin ellas no habría vida compleja en la Tierra.

Un saludo!

Reozen dijo...

Qué cosas...Miguel.

Yo no conozco ni siquiera el nombre de mi bisabuelo, y tú, sabes hasta lo que comía el bicho PADRE_DE_TODOS_LOS_MAMÍFEROS.

Te admiro.

Fernano Javier dijo...

Me he quedado alucinado... creo que sin comentarios.
El lunes hablamos.

Butzer dijo...

¿Y cómo llegó esta protocélula a existir? ¿Llegó desde el espacio? ¿Surgió en la Tierra? Nunca lo sabremos...¿o sí?
Saludos.

Adivagar dijo...

Fernando, David, digoooo....reozen, me alegro de veros por aquí! Y por cierto, yo tampoco sé cómo se llaman mis bisabuelos.

Butzer, hay muchas teorías, una de ellas efectivamente que vino del espacio, la panspermia, pero vinieron aminoácidos más o menos sencillos, con los que luego se formó la vida. Si supiera exactamente cómo se produjo este hecho tendría un nobel y me pasaría la vida de conferencia en conferencia...

Un saludo!

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