"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo." Arthur C. Clarke

lunes, 15 de octubre de 2007

Pierre y Marie Curie

Pocas mujeres hay en la historia de la ciencia que hayan destacado tanto como Marie Curie, por lo menos hasta mediados del siglo XX.

Licenciada en física en 1.893 y en matemáticas un año más tarde, se casa con un profesor de física en 1.895, Pierre Curie. Un año antes empiezan a trabajar juntos en el laboratorio sobre unos materiales con unas características muy peculiares. En 1.895 se descubren los rayos X, y en 1.896 la radioactividad natural, lo que anima a Marie a realizar la tesis doctoral sobre los materiales radioactivos.

Descubren dos nuevos elementos, el polonio (bautizado así por el país natal de Marie) y el radio (por su intensa radiación). En 1.902 presentan sus resultados en público, obteniendo fama mundial de modo casi inmediato. Un año más tarde obtienen el premio Nóbel de física junto con Henri Becquerel “en reconocimiento de los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubierta por Henri Becquerel”. Pierre Curie presentaba ya graves síntomas de una excesiva exposición a la radioactividad. Murió antes de que su enfermedad fuera a más, al ser atropellado en la calle por un carruaje de seis toneladas.

Marie Curie continuó sus estudios, obteniendo en 1.911 su segundo premio Nóbel, en esta ocasión de química, por “el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento”.

Curie murió como tenía que morir, de leucemia. La ignorancia sobre los materiales que estudiaba hizo que trabajara con altísimos niveles de radiación sin ningún tipo de protección. Hasta tal punto llegó la radiación a la que se expuso que sus documentos y ropas de las décadas de 1.890 y 1.900, se guardan en la actualidad en cajas de plomo, y quienes los estudian deben ponerse ropa protectora especial, pues son demasiado peligrosos por su nivel de radiactividad. Incluyendo sus objetos personales que ni siquiera entraban en el laboratorio, como sus libros de cocina. Ella emitía ya radiactividad. Durante décadas se pensó que la radiactividad era tan beneficiosa que se incluyó en dentífricos, alimentos, laxantes. Incluso se daban baños de radiactividad para mejorar la salud.

Su muerte llegó en 1.935, un año antes de que su hija, Irène Joliot-Curie, obtuviera también el premio Nóbel de química “por sus trabajos en la síntesis de nuevos elementos radiactivos”. Como no podía ser de otra manera, Irène murió también de leucemia, en 1.956.

5 comentarios:

Alberto Esteban dijo...

Me parece muy oportuno que hables de Marie Curie, valiente e intelectualmente brillante.

felicidades

Saludos

Dardo dijo...

Y luego los hay machistas. Y si no que se lo digan a la pobre Hipatia (mujer y mártir de la ciencia frente al obscurantismo).

P.D.: Amigo, lamento el clima creado en mi blog.

Adivagar dijo...

No te preocupes por eso, Dardo. Quizá se me fue un poco la mano, pero es que no soporto el insulto como único argumento. Por cierto, magnífica entrada la tuya de hoy.

Un saludo

Anónimo dijo...

Es comfortante que la gente escriba sobre Marie Curie, mujer científica que tuvo que apañarselas para desenvoluparse en un mundo dominado por hombres. Cabe añadir, que otras mujeres científicas nunca han estado reconocidas como científicas hasta bien entrado el siglo XIX, pues no podemos passar por alto el descubrimiento de Lise Meitner que mas tarde significo el fin de la segunda guerra mundial con la caida de 2 bombas nucleares sobre japon. Pero con esto no quiero que se piense que fue Lise Meitner la culpable de tal tragedia humana, pues ella no tubo nada que ver en la creacion de las bombas. Seria bueno que recordemos a estas dos grandes mujeres como científicas y que tengamos bien claro, las diferencias de trato científico al largo de estos siglos.

Saludos

Adivagar dijo...

Marie Curie es una de tantas, y a ella sí le llegó el reconocimiento. Como dices hay muchas, muchísimas, a las que ese reconocimiento nunca les ha llegado. Intentaré hablar de alguna más.

Un salduo.

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